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PELIGRO DE GÓNDOLAS VACÍAS EN OCTUBRE

Hace rato que la corrupción ya no espanta votantes (¿No habrá cambios?)

Dom, 14/04/2019 - 9:30pm
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La crisis expone ante todos las contradicciones profundas vigentes entre el pensamiento del PRO y el de la UCR acerca de la economía. El problema es que el fracaso del PRO impone el enfoque de la UCR (que estrelló la economía con Raúl Alfonsín y con Fernando De la Rúa). Entonces, recuerda Claudio Chiaruttini, "Usando malabares lingüísticos se trata de establecer un congelamiento de precios y tarifas públicas que no se llamará congelamiento. Será por 6 meses. Luego de resuelta la elección presidencial, casi con seguridad volverán a subir esos precios contenidos. El problema es que, tal como demuestra la extensa historia de congelamientos en la Argentina, cuando se fijan precios, con el paso de la semana, o no se respetan esos congelamientos o desaparecen los productos de las góndolas." Aquí el contenido completo:

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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). El Decreto frenando la utilización de “Listas Espejo” o “Colectoras” fue la demostración clara de que el Gobierno de Mauricio Macri teme no ganar las elecciones de octubre dado que el kirchnerismo y el massismo avanzaban a una candidatura conjunta de Sergio Massa a Gobernador de la Provincia de Buenos Aires que podía derrotar a María Eugenia Vidal; y sin la Provincia de Buenos Aires, no hay segundo mandato.

Fue un signo claro de debilidad que celebró y aglutinó a todo el panperonismo bonaerense, tal como se observó en la inauguración de una pileta olímpica en Avellaneda. Sólo faltaron Sergio Massa y Cristina Fernández de Kirchner, pero en lugar de la ex Mandataria estuvo Máximo Kirchner, que fue uno de los oradores principales.

No obstante, el “manotazo” del macrismo deberá resolverse en la Justicia Electoral, pero el daño ya está hecho. La decisión de no desdoblar la elección de la Provincia de Buenos Aires y poner en riesgo la reelección de Vidal, una torpe y egoísta orden de Mauricio Macri y Macros Peña, terminó por “pasar la factura”.

Durante 40 meses Marcos Peña se llenó la boca diciendo que el macrismo estaba “por encima de la política” y desde hace más de 10 años Jaime Durán Barba dice que no entiende al peronismo y lo minimiza como fuerza política y electoral. Pues bien, fue con política que el kirchnerismo y el massismo terminaron por sentarse a negociar una alternativa para evitar que María Eugenia Vidal sea reelecta.

Y, otra vez, el panperonismo demostró que no se une por amor, sino por odio; o en otros términos, se une para poder enfrentar a un enemigo político que los pueda derrotar. 

El panperonismo aprendió la lección. Menospreciaron a Mauricio Macri como político, despreciaron la formación de “Cambiemos”, se rieron de los “globos amarillos” y de un Jefe de Gobierno que cantaba como Freddy Mercury; y se burlaron de la candidatura de María Eugenia Vidal en la Provincia de Buenos Aires. El resultado fue que perdieron el control de la Casa Rosada y del territorio bonaerense luego de controlarlo durante 28 años. Más tarde, un ínfimo Esteban Bullrich le ganó a la todopoderosa CFK. Sin embargo, gracias a los infinitos errores del Gobierno de Mauricio Macri y la soberbia de Marcos Peña, el panperonismo está hoy más cerca de volver al poder que de que se cumpla el cantito “no vuelven más”.

No sólo en economía ha fracasado el Gobierno de Mauricio Macri. También en todos los intentos por introducir cambios revolucionarios en tema electoral o el mercado laboral, en muchos casos, por no tener en cuenta la posibilidad o no de que un proyecto de Ley o DNU pase el Congreso o el Poder Judicial. Por eso, todavía tiene final abierto cómo terminará el Decreto para eliminar las “Listas Espejo” y las “Colectoras”.

Pero en un nuevo giro de fidelidad mal entendida, la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires firmó un decreto que citó las PASO para el 11/08 y las Generales para el 27/10, en coincidencia con las presidenciales; mientras que el Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, hizo lo propio, pero sólo con las PASO, que también se realizarán junto con las nacionales; pero aún no estableció las fechas de las Generales y el balotaje, lo que confirma su temor de atarse a la suerte de la candidatura presidencial de Mauricio Macri.

Se tuvo que llegar a este nivel de crisis para que Mauricio Macri se diera cuenta que si sigue así, no será reelegido. Pero lo más insólito es que su mano derecha, Marcos Peña, pese a los datos inobjetables, siga teniendo confianza de que todos los astros se alinearán para que el Presidente de la Nación tenga un 2do. Mandato y su persona siga 4 años más en una posición de tal poder que nunca más volverá a tener en su vida. Si hasta los focus group que hizo el sociólogo español Roberto Zapata, uno de los socios de Jaime Durán Barba, no pudo asegurar el triunfo macrista en octubre.

Ahora, en un intento por salvar la alianza electoral con la Unión Cívica Radical, el Gobierno diseña una serie de medidas para tratar de paliar la crisis y pese a que aún no fueron anunciadas, nadie está convencido que tengan efecto real sobre la inflación, el consumo y la producción; con lo cual, se corre el riesgo de potenciar la sensación de que Mauricio Macri y su equipo, en realidad, no tienen ni idea de cómo salir de esta recesión, de este proceso inflacionario, si no es por puro efecto estadístico.

Usando malabares lingüísticos se trata de establecer un congelamiento de precios y tarifas públicas que no se llamará congelamiento. Será por 6 meses. Luego de resuelta la elección presidencial, casi con seguridad volverán a subir esos precios contenidos. El problema es que, tal como demuestra la extensa historia de congelamientos en la Argentina, cuando se fijan precios, con el paso de la semana, o no se respetan esos congelamientos o desaparecen los productos de las góndolas. 

¿El Gobierno entiende que por este camino puede llegar a la elección de octubre con góndolas vacías de los 50 a 60 productos esenciales que esperan congelar sin decir que están congelando?
    
** Dar créditos para pagar servicios públicos potencia la sensación que el Gobierno apuesta a favor de las empresas privatizadas y energéticas antes que hacia el consumidor, sobre todo, esa castigada Clase Media que votó en forma masiva al macrismo en las últimas 10 elecciones (tanto porteñas como nacionales).

** Préstamos subsidiados para jubilados es una gota de agua dulce en un mar salado.

** Ahora 12 para electrodomésticos sirve para que las ensambladoras y cadenas de retail vendan stocks, pero no habrá “voto aire acondicionado” o “voto heladera” en octubre.

Eso, cualquier focus group lo habría detectado, si lo hubieran preguntado, pero no lo hicieron.

La frase que se popularizó esta semana dice: “Entre llenar la heladera y enfrentar la corrupción, es obvio que la gente elige tener la heladera llena”. Hace rato que la corrupción ya no espanta votantes. El miedo a perder el empleo, la imposibilidad de pagar las facturas de servicios públicos, la reducción en los volúmenes de compra de alimentos y el miedo de ya no poder seguir “achicando” para “mantenerse a flote”, incrementan la idealización de un potencial 3er. Gobierno de CFK, por lo menos, para una franja de votantes. 

Otros, miran con esperanza a Roberto Lavagna, creando en sus mentes la imagen de un ministro de Economía que nunca fue. ¿Qué opción ofrece Mauricio Macri?

La mayor acusación contra el Gobierno de CFK es que “se robaron un PBI”, pero para el ciudadano común, aquel que no puede hoy llenar la heladera, hasta ahora, no se encontró ese dinero. Lo pocos que se halló no alcanza ni para alquilar 3 manzanas en Villa Real, menos un PBI. 

Sin duda, la complicidad de la Justicia tiene mucho que ver con que ese “PBI robado” no aparezca. No es casual que el Judicial sea el Poder que tiene peor imagen, incluso más que el Ejecutivo actual, lo que es decir mucho.

El votante medio tiende a idealizar el pasado. Lo hemos visto con el peronismo, que durante 40 años tuvo su fuente en que “(Juan) Perón le regaló una máquina de coser a mi Mamá” o porque “Evita (Perón) me regaló mi primera bicicleta”. Con 30% de pobres, millones de personas que viven de planes sociales o de la prebenda el Estado, el Ahora 12, el Fútbol para Todos, la inútil estatización de Aerolíneas Argentinas, los actos grandilocuentes y gratuitos en Plaza de Mayo o Avenida 9 de Julio y decenas de hechos menores que son parte del “pan y circo” que el populismo ofrece a la gente mientras la roban o se perpetúan en el poder; han sido idealizados y el regreso de CFK dejó de ser una mala palabra para ese segmento del electorado que define la elección.

Por otro lado, mientras que las denuncias de corrupción ya no hacen daño a CFK y al kirchnerismo, y menos a sus chances electorales; el Caso D’Alessio toma una complejidad que avanza hacia funcionarios de primera línea del Poder Ejecutivo, lo que puede herir de muerta el escaso prestigio que aún le resta al macrismo entre sus votantes. 

Recordemos que el marketing político de Marcos Peña y Jaime Durán Barba puso tan alta la vara en cuestión de lucha contra la corrupción que cada caso sospechoso en donde aparece alguna figura o funcionario macrista impacta en forma directa en la línea de flotación del Gobierno de Mauricio Macri.

Por más congelamiento de precios o tarifas, créditos subsidiados o aumentos de planes sociales, hoy, el macrismo no atrae fuerzas políticas, al contrario, las expulsa. Cualquiera sea el grupo de anuncios que haga la Casa Rosada el próximo miércoles, una parte del radicalismo dejará “Cambiemos”. No será una parte menor, pero nadie sabe a ciencia cierta cuántos votantes se irán como fruto de la ruptura. 

¿Tiene alguna forma el Gobierno MM de volver a seducir votantes? 

Descartado el “Plan V”, ¿con qué se recuperan la imagen positiva e intención de votos perdidos?

La verdad es que el grueso de la sociedad y de los empresarios perdió la confianza de que el Gobierno de Mauricio Macri pueda sacar a la Argentina de la crisis económica.

Hace 2 años que Marcos Peña y Nicolás Dujovne prometen bajar la inflación y reactivar la economía. No lo logran. Es insólito que el Presidente de la Nación los mantenga en el cargo y no busque reemplarlos por personas que puedan cumplir esas dos misiones. Tampoco el Banco Central, paralizando la producción y el consumo, secando la plaza y eliminando el crédito privado, obtuvo una baja de inflación. 

¿Qué está esperando el mandatario?

¿Perder las PASO o las elecciones generales para hacer los cambios que se requieren en su Gabinete? 

En las entrañas del poder se dice que el Presidente de la Nación hará lo imposible para obtener otros 4 años de mandato. La pregunta es si esa afirmación implica que, cuando el agua esté en la barbilla -lo que no falta demasiado-, aceptará desprenderse de las personas que lo llevaron a esta situación, en especial, Marcos Peña, Nicolás Dujovne y la conducción del Banco Central. 

Por ahora, la respuesta es un “no” rotundo. Entonces nace una duda: ¿Mauricio Macri sacrificará su plan de 4 años más en la Casa Rosada para solucionar la crisis que su equipo creó para defender a Marcos Peña y Nicolás Dujovne por defender a esos mismos personajes? Si la respuesta es negativa, está casi todo dicho.