Hacia una elección vacía

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EN EL ARCA DE NOÉ SIGLO 21

Hacia una elección vacía

Jue, 25/04/2019 - 6:33am
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El columnista insiste: "Para Cristina y Macri se trata de un duelo personal que obliga a la ciudadanía más que elegir a apostar en contra de uno de ellos, por eso propondría que las elecciones se hagan en uno de los tantos casinos y bingos disponibles, aunque no se si seria buen negocio ya que  el premio para los ganadores seria mínimo 1,1, contra 1".

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Lo único claro que dejan la mayoría de las encuestas que circulan y que preocupan es el rechazo que generan Mauricio Macri, ya como precandidato y Cristina Fernandez de Kirchner, como casi segura competidora y que una parte del electorado está indecisa.

Esto significa, leyendo entre líneas, que ambos tiene un techo y que el piso real debería rondar  un 20%, por otra parte móvil. Es obvio que si hay tanto rechazo y tanta indecisión, ninguno de ellos  puede tener un piso de entre el 25% a 35%, como se nos quiere hacer creer.

Reitero, esta conclusión se me ocurre mirando y relacionando todas las encuestas conocidas, ninguna de ellas en particular.

Lo preocupante debería ser la magnitud del rechazo y la indecisión que hacen imposible delinear un futuro inmediato, seis meses, en política y en especial en la Argentina equivalen a unos pocos segundos. Poco tiempo.

Usando el ejemplo de Juan Carlos de Pablo, de “el diluvio universal”, para casos de incertidumbre total, es obvio que los diversos “círculos rojos” -hay más de uno- intentarán comprar todos los billetes disponibles para el arca de Noé que consistirá en poner sus dinerillos a buen resguardo y el único resguardo posible es el dólar o el euro.

No es tanto que Cristina meta miedo, lo que es una hipócrita arma electoral que usan varios medios, muchos periodistas militantes alienados con el oficialismo y los que creen que la polarización es una cruzada contra la deshonestidad y a favor del virtuosismo. 

Hipocresía en estado puro.

Si Cristina ganara, no tendrá mayoría en el congreso en ninguna de las cámaras lo que ya es un límite, muy complicado para una personalidad tan difícil  y neurótica como la suya.

En esa línea de pensamiento lo extraordinario que comenzó a ocurrir en la elección de 2015 es que no hay mayorías y se impone la negociación, más amigable cuando las elecciones están lejos y mas complicadas cuando se acercan, no porque unos sean mejores o peores que los otros, sino porque quieren ganar, que es al fin y al cabo el objeto de una elección. Nadie compite para perder, aunque las encuestas le dieran 0,1%.

Para la vida de la República sería un buen gesto que ni Macri ni Cristina compitieran, pero ningún de ellos tienen la capacidad moral para tomar esa decisión ya que a su manera cada uno se cree imprescindible. 

Uno para seguir haciendo lo que hay que hacer y la otra para “Deshacer lo que hay que deshacer”. Cínicas abstracciones. 

Para Cristina y Macri se trata de un duelo personal que obliga a la ciudadanía más que elegir a apostar en contra de uno de ellos, por eso propondría que las elecciones se hagan en uno de los tantos casinos y bingos disponibles, aunque no se si seria buen negocio ya que  el premio para los ganadores seria mínimo 1,1, contra 1.

En este fantasioso escenario del “renunciamiento” de Cristina y Mauricio, también es cierto que es difícil encontrar candidatos potables, capaces de proponer caminos diferentes para llegar a un mejor futuro.

Lavagna, mas bien un prócer de la revista Billiken hasta ahora como propuesta de gobierno solo ofrece una estudiada circunspección de su rostro, propia para uno de los viejos retratos  de marcos negros y forma ovalada que solían decorar los hogares de hace 70 o 80 años atrás.

Miguel Pichetto y Juan Martin Urtubey solo miden entre sus familiares más cercanos, Felipe Solá como todo oportunista se agotará por sí mismo.

Las miradas se dirigen a Juan Schiaretti, pendiente de su tema cardiaco con pronósticos muy favorables para su salud y, según me han soplado por lo bajo, hacia Alfredo Victor Cornejo, un buen gobernador de Mendoza.

Claro Cornejo, tiene el lastre del radicalismo tradicional que precisamente lo catapultaría hacia su precandidatura y el radicalismo, digámoslo, está para acompañar, no para gobernar.

Nos queda Martin Lousteau que tiene una muy buena cabeza, pero aun tiene comportamientos de adolescente tardío o adulto precoz que para el caso es lo mismo, escaso nivel de madurez.

Maria Eugenia Vidal para cualquier alternativa está obligada, para mantener su capital político, a competir en la Pcia. de Buenos Aires.

Todo esto nos lleva al principio, ¿será que Cristina y Mauricio son nuestra real medida como sociedad….?

En la próxima pospondré una agenda de debate para la próxima elección teniendo en cuenta que los protagonistas de las movilizaciones callejeras buscan ahora acceder a los puestos de poder y promover sus propias iniciativas.

Ese 30% de la sociedad no puede quedar fuera de nuestro insuficiente sistema republicano-democrático de gobierno.