La máquina de arruinar (acerca del juez Gallardo y otros)

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RAPPI, GLOVO Y PEDIDOS YA

La máquina de arruinar (acerca del juez Gallardo y otros)

Dom, 14/04/2019 - 7:42am
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Acierta el movimiento libertario cuando sostiene que la sociedad del siglo 20 está mutando velozmente en el siglo 21. Y el cambio no puede detenerse. Sólo queda atreverse a la incertidumbre. Las nuevas tecnologías provocan demandas de nuevos servicios. La organización social hasta ahora conocida se encuentra en crisis. Los beneficiarios de la organización social en crisis temen perder sus feudos, privilegios y jerarquías en el nuevo orden. La cultura y las normas cambian con más dinamismo que las legislaciones. Resultaría interesante debatirlo sin preconceptos ni clichés. En la Argentina hay demasiada gente aferrada al inmovilismo pese a que el orden viejo es el que condujo a la crisis presente. Hay demasiada gente que se aferra al No Cambio, que financian los consumidores / contribuyentes. Aquí Gustavo Hernández Baratta propone una aproximación a partir de un caso práctico:

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Si se quieren entender las razones profundas de la decadencia argentina, no hace falta más que repasar la increíble decisión del juez Roberto Gallardo, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que en un fallo ridículo prohibió el funcionamiento de las aplicaciones de delivery como Rappi, Glovo y Pedidos YA aduciendo el incumplimiento de “medidas de seguridad vial” por parte de los repartidores que operan para dichas empresa.

Aunque fue desconocido por las empresas y apelado por el gobierno, casi dejó a -probablemente- más de 4.000 personas sin su fuente de ingresos, a decenas o cientos de miles de consumidores sin la opción que habían elegido y a miles de empresarios gastronómicos sin un canal fundamental de demanda. Todo en medio de una brutal recesión que castiga a consumidores, trabajadores y empresas.

Aunque el fallo pase a engrosar la lista de medidas oficiales que felizmente no se cumplen, es muy revelador. No solo por la intervención del magistrado, sino por las actitudes y comentarios de los formadores de opinión (tal como es, por ejemplo, el caso de Diego Leuco, del programa radial “Lanata sin Filtro”), o por la aparición de “carroñeros” como los de la “Asociación de Trabajadores de Aplicaciones”, una organización que pretende luchar contra la “ultra precarización” a la que “someten las empresas del sector a los trabajadores”, pero que son tan poco representativos que su abogado el Sr. Juan Manuel Ottaviano ni siquiera sabe contestar cuantas personas desarrollan su actividad en el sector y que -me sospecho- sólo representa los intereses de los que pretenden lucrar convirtiéndose en intermediarios sindicales.

Es revelador que no se entienda ni qué función cumplen las aplicaciones de agregación de demanda (ni por qué son tan exitosas), ni por qué tantas personas eligen voluntaria y libremente aprovechar las oportunidades que brindan para ganarse un sustento pese a la supuesta “precarización laboral”.

Y mucho más revelador es que, pese a los elevados índices de desocupación, desde el Estado se apueste a perseguir a las empresas prestadoras de este tipo de servicios como con tanta virulencia (e inefectividad) se combate a Uber, cuando al mismo tiempo cientos de miles de personas reciben planes y subsidios otorgados con el argumento de que no hay trabajo suficiente para todos.

Francamente esta contradicción ameritaría un debate más profundo.

Pedidos Ya, Glovo y Rapi han tenido un éxito arrollador no solo porque centenas de miles han instalado las aplicaciones en su celular sino porque miles de personas han resuelto sumarse y ofrecerse como delivery.

Es un trabajo duro el andar en la calle en bicicleta o moto repartiendo pedidos, pero quienes se lo toman en serio obtienen un ingreso que de otra manera no tendrían. Muchos reciben pedidos en forma simultánea para más de una aplicación, incrementando ingresos por la vía de reducir los tiempos muertos y aprovechan al máximo la demanda. No tienen horarios, y son independientes.

El discurso es que “son personas empujadas a la precariedad por la falta de trabajo”, en realidad son personas que se ganan la vida con su esfuerzo y que merecen un trato mejor que el que Ottaviano les da al tratarlos de “pobrecitos explotados” y pisotearles su dignidad.

Sin el concurso de esas personas no existirían las aplicaciones. Pero son las aplicaciones las que abren la oportunidad para que ellos obtengan mejores ingresos que los que obtendrían si no existieran (si no fuera así, no estarían trabajando con ellas).

Las aplicaciones de la economía colaborativa abren oportunidades que hasta ahora estaban vedadas. Para los consumidores, acercan productos y servicios de mejor calidad y más baratos que los que antes obtenían. Los productores se benefician por el acceso a un público al que antes no llegaban. Y quienes brindan sus servicios -tales como los repartidores, o los conductores de Uber- obtienen una fuente de ingresos que les ayuda a vivir. Todos ganan, menos los parásitos, los que viven de la intermediación pero no aportan valor, los que viven de mercados cautivos, o los que le quitan una tajada a los que producen.

Ni Horacio Rodriguez Larreta, ni Carlos Arroyo consiguen frenar la expansión de Uber. Los que utilizamos sus servicios sabemos que Uber es mucho más seguro, más cómodo y mucho más económico que el servicio de taxis, y cada vez somos más los usuarios, y más los que se ganan un sustento manejando con Uber (aún pese a las patoteadas, a los sabotajes, a los incendios de vehículos de los caza Uber).

¿Precarización laboral? ¿Ilegalidad? Los principales explotados en la industria del taxi son los peones de taxi, en su inmensa mayoría pequeños cuentapropistas que alquilan por día el uso de los vehículos y pagan por eso más del 70% de lo recaudado. Buena parte de los choferes Uber son ex-peones de taxi que lograron escapar del verdadero yugo, y con algo de capital propio o prestado se lanzaron a la actividad buscando (y consiguiendo) mejores resultados.

Tampoco podrán con las APP de Delivery. Resuelven demasiados problemas. Los empresarios gastronómicos pueden prescindir de sus propios mecanismos de delivery para concentrarse en el foco de su negocio (la comida) y llegar a un público muchísimo mayor. Al incrementarse la demanda, la densidad de entrega hace innecesario tener moto para poder desarrollar la actividad, y hay ahora muchas más personas haciendo delivery y ganando su sustento que además ya no depende de las propinas de los consumidores. Y para los clientes, más opciones, más variedad, más tiempo libre para otras cosas, mayor rendimiento de su dinero.

Hace muchos años, cuando aparecieron deRemate.com y MercadoLibre, una asociación profesional de rematadores intentó impedir su funcionamiento (en aquel momento el mecanismo de venta era el de subastas) aduciendo que los remates eran “monopolio” de los “rematadores públicos matriculados”. Hoy, si no fuera por los remates judiciales, lo que ya no existiría es la profesión de “rematador”.

Mercadolibre se abrió paso y es la empresa argentina de mayor capitalización bursatil.

Lástima que esa auténtica máquina de arruinar que son el Estado Argentino y sus socios corporativos impida que sea para la economía de nuestro país tan importante como lo es hoy Amazon para España, donde las exportaciones de productos de pequeñas empresas concretadas por esa plataforma sumaron más de 400 millones de Euros el año pasado, principalmente a consumidores de afuera de Europa. Más de 8000 pequeños empresarios exportando productos, dando trabajo, generando divisas.

Mientras tanto, seguimos todos los días mirando la cotización del dólar, rezando para que la inflación no se dispare, esperando que nos maten con un nuevo impuesto y rogando poder mantenernos a flote mientras se hace todo lo posible para arruinarnos y convertirnos a todos en beneficiarios de planes sociales, incluso, por la vía explícita de un fallo judicial.

Comentarios

NO QUISIERA CAER EN EL LUGAR COMÚN DE TIRAR UN MANTO DE SOSPECHA SOBRE EL FALLO O EL MISMO JUEZ, DE ANTECEDENTES GRISES. DE ACUERDO CON EL AUTOR DE LA NOTA, LA AUTOMATIZACIÓN, LA ROBOTICA Y/O LA INFORMÁTICA, HAN REEMPLAZADO LA MANO DE OBRA, DEBEMOS TENER LA MENTE AMPLIA, ALERTA Y PENSANTE, COMO LO HAN HECHO PAÍSES ALTAMENTE AVANZADOS EN LA MATERIA, PARA CREAR TRABAJOS SUSTITUTOS A ESOS QUE FUERON REEMPLAZADO POR EL AVANCE, SI LEGISLAMOS PARA LA SEGURIDAD, PAGO, VESTIMENTA DE COMO SE DEBE TRABAJAR EN ESA ACTIVIDAD, BIEN HARÍAMOS, SINO VOLVEREMOS A LA PIEDRA Y EL MARTILLO.

La nota omite por completo la precarizacion de los empleados de esas App. Dice que es verso, pero no dicen las condiciones de trabajo. Trabajo hay porque no hay mucho para elegir, no queda otra que aguantarselas, pero no quiere decir que el fallo del juez no sea correcto...y cierto
Y evidentemente los que se quejan no son los que deben pedalear, sino de los que usan el servicio, pero es natural, en este pais si uno esta bien, cree que los demás también lo están.
Y los que no pueden trabajar, se quejan, pero porque es su única entrada, no porque el trabajo es bueno.

Pero como dice la nota, parece que hacen caso omiso a la orden del juez, cosa que parece festejarse, pero despues hay que leer quejas cuando son los k los que no obedecen...

Por ultimoMercado Libre es un monopolio que triunfa...es como correr la maraton solo y despues decir que ganaste y saliste primero..

Eso díganmelo cuando en le pais compitan mercado libre, amazon, alibaba y ebay..
Es como Telefónica en el interior del pais, donde Speedy te vende 10 megas de velocidad y te entregan 3 megas y cuando te quejas, te dicen que ellos garantizan "hasta" 10. O sea que si anda a 3 como me pasa a mi .. no te están cagando.. Una estafa..Y como no hay a donde recurrir, no hay donde reclamar y tampoco poder cambiar de compañía... Asi que calculo que Telefónica también es un "ejemplo" ya que gana fortuna engañando a millones de usuarios encerrados en el gallinero de telefónica.

Uber es un buen servicio, pero como a Larreta no le conviene seguramente porque recibe mas guita en impuestos de los taxis que de UBER, asi que deja deambular a los escudrones caza UBER como si fuera una especie de cuerpo "Para oficial" del gob de la ciudad..

Dicho sea de paso UBER es legal en Mendoza , pero por alguna extraña razon en Bs As es ilegal.. cosa rara no?...

Esta nota es poco seria y claramente poco y nada objetiva. Pero viendo quien es el autor , no hace falta mucho para darse cuenta para que lado dispara