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HACIA LAS NO QUERIDAS "PASO"

Obsesión por la polarización, castigo al disenso: Democracia 2019

Lun, 24/06/2019 - 11:29am
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¿Por qué le temen los políticos argentinos a las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias o a cualquier mecanismo de elección doméstica de candidatos? Sin duda, es la más concreta demostración de que la democracia argentina aún se encuentra en transición entre el autoritarismo y la representación ciudadana. Porque se carece de cultura republicana, en un extremo del debate se temen las PASO y se reclama cancelarlas porque "son onerosas" (en un país que dilapida mucho más dinero en cuestiones estúpidas), y en otro el Ejecutivo siempre intenta limar las competencias específicas del Poder Legislativo y el Judicial. Algo sucedió que la Argentina avanza hacia su elección presidencial N°9, y todavía no legitima el disenso interno sin derramamiento de angustias. En la medianoche del sábado 22/06 concluyó el plazo para registrar a las listas que competirán en las PASO, y se celebra que casi no habrá competencia. ¿A qué le llamarán democracia representativa estos dirigentes que, además, provocan enorme frustración en la opinión pública? ¿Los partidos políticos se construyen de abajo hacia arriba o de arriba hacia abajo? En la siguiente columna política no se menciona a Consenso Federal: Urgente24 cree que, más allá del temor que provoca en a Casa Rosada cualquier sufragio que obtengan Roberto Lavagna/Juan Manuel Urtubey, y del entusiasmo que exhiba Alberto Ángel Fernández con la permanencia en carrera de esta alternativa electoral, es importante todo esfuerzo por romper la absurda polarización que se ha construído en una pésima interpretación del valor del bipartidismo en una sociedad muy fragmentada y en la que la atomización es una consecuencia y no una causa.

Muchos tejes y manejes que evitarían una buenas elecciones internas partidarias
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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). Nadie está conforme. Tanto peronistas como macristas tuvieron que ceder importantes espacios en las listas para evitar divisiones internas. Es cierto que el oficialismo fue un poco más ordenado que el kirchnerismo para armar sus listas, pero en ambos espacios hubo un clima similar: Todos tratando de colocar a sus “alfiles”, unos, como si superan que no se quedarán en el poder; otros, como si no tuvieran chances de volver. Mientras tanto, La Cámpora inundó las listas provinciales. Los Gobernadores pagaron caro por ser reelectos o por tener una chance de quedarse en el cargo.

Las listas de “Juntos por el Cambio”, “Juntos Somos el Cambio” o “Somos el Cambio”, como quiera que a esta hora se llame el oficialismo, que parece que cambió de nombre 3 veces en 30 horas; no sólo tuvo que incorporar representantes de las “tribus” macristas, también había que hacer espacio para “lilitos”, radicales, gente de Graciela Ocaña, algún que otro postulante católico o evangelista y algún extrapartidario. 

Demasiados postulantes para tan pocos lugares salibles en las listas, dado que se prevé que la cantidad de votos a recibir por el oficialismo en las Generales, será mucho menor que en las Legislativas del 2017, como quedó en claro en las elecciones provinciales desdobladas, donde “Cambiemos” sacó 675.000 votos menos que hace 4 años. El macrismo tiene muchas bajas en el Congreso este año, sillas que no podrá volver a cubrir con gente propia.

Como bien recordó Jorge Fontevecchia en el bisemanario “Perfil” el sábado 22/06, el PRO pocas veces pudo/supo encarar una elección sólo. Mauricio Macri fue tentado inicialmente por Carlos Saúl Menem y Eduardo Duhalde para ser candidato, a finales de los ´90. Pensó que podía hacer carrera política dentro del peronismo, pero rápidamente entendió que no había espacio para el en esa fuerza. Su primer intento lo hizo con Ricardo López Murphy, que fue el 3er. más votado a Presidente de la Nación en 2003. 

Luego, avanzó electoralmente en la Ciudad de Buenos Aires con acuerdos con el peronismo porteño, abandonado por Néstor Kirchner, más lo que quedaba suelto de del cavallismo y la UCeDe. También caminó una alianza, cargada de internas y choque de egos, con Felipe Sola y Francisco de Narváez. Más tarde, hizo acuerdo con Sergio Massa, para luego enfrentarlo en 2015. Ahora, vuelve a chocar contra los restos del massismo, mientras que se apoya en los despojos del duhaldismo, del menemismo y algo del peronismo antikirchnerista. Por eso la fantasía del “PRO puro” de Marcos Peña, que tanto daño le hizo al macrismo durante estos años, sólo existió en su ferviente imaginación.
    
María Eugenia Vidal pudo evitar interna en 115 de los 135 municipios bonaerenses. Un logro, sin duda. Aunque luego se verá si fue acertada la idea de evitar las PASO en los distritos. Por lo general, suma votos, aunque deja muchos “heridos” y enojados. Sin embargo, forzar unidades, también tiene el mismo efecto. Como sea, Marcos Peña ya había puesto como eje central de la campaña 2019 que hubiera listas de unidad, algo que en las provincias le sirvió para que sus candidatos salieran segundos, terceros o cuartos, por debajo del voto en blanco; como ocurrió en Tierra del Fuego.

Sumar a Miguel Ángel Pichetto fue visto como un “respiro” para una gestión que estaba agotada; y políticamente, le había dado un giro a un macrismo encerrado en las “ordenes” de Marcos Peña para el armado electoral 2019. Pero el mejor resultado fue eliminar la prohibición de los candidatos a cargos provinciales para que fueran a cargos nacionales, lo que era un despilfarro de nombres, estructuras y votos; un lujo que no se podía dar un macrismo, que apenas tiene chances de pelear una reelección. Ahora, por gestión del Senador rionegrino, el cierre de listas en las provincias permitió unir fuerzas y evitar la “sangría” de sufragios por listas cortas.

El miedo a perder las elecciones que tiene la Casa Rosada no se visibiliza con la incorporación de Miguel Ángel Pichetto, sino en los esfuerzos por sacar de la carrera electoral a Darío Lopérfido, a José Luis Espert, a Juan José Gómez Centurión; o en buscar la foto con Mariana Granata y armar las listas dividiendo espacios entre “Celestes” y “Verdes”. Sin embargo, las torpes acciones y decisiones del macrismo dieron como resultado algunos de los mayores errores, de los muchos cometidos hasta ahora por el oficialismo en el armado electoral.

Lograr que se bajara Darío Lopérfido fue sencillo. Lo golpeó más la falta de un acuerdo con José Luis Espert y la negativa de Ricardo López Múrphy a presentarse como candidato a diputado nacional que las gestiones que se hicieron desde la Casa Rosada para que abandonara la candidatura. Sin fondos, sin estructura, sin figuras para mostrar; iba a ser una candidatura testimonial que podía hacerle daño a Mauricio Macri, no tanto a Horacio Rodríguez Larreta. Por eso, una vez que depuso su postulación, fue recibido por Mauricio Macri en la Quinta de Olivos. Aunque el encuentro no habría sido nada agradable y con resultados enojosos para el ex Sushi, que “algo” se habría llevado, en compensación.

Juan José Gómez Centurión no pudo ser bajado por la Casa Rosada. Hubo muchas gestiones.  Sin embargo, terminó armando una estructura de grupos militares, conservadores cercanos a la Iglesia Católica, evangelistas y “Celestes” que promete tener un rango acotado de votos, sobre todo, porque el macrismo sumó varias figuras “Celestes” a sus filas, algunos favores se hicieron a la Iglesia Católica y Miguel Ángel Pichetto tiene como una de sus metas recuperar el voto de la “Familia Militar”. (N. de la R.: se espera que con más suerte que su promesa de atraer a peronistas bonaerenses, esfuerzo que culminó en Alberto Asseff, que no es peronista y sí un problema).

Sin embargo, la “peligrosidad” política del ex Comando en la Guerra de Malvinas, ex titular de la Aduana y ex Director del Banco Nación, fue neutralizada por el resultado obtenido por el macrismo en las votaciones que se llevaron a cabo en las bases antárticas, como parte de la elección para Gobernador de Tierra del Fuego.

Luego de una revisión (parece que en un primer recuento un kirchnerista había dado vuelta los resultados), Juan Rodríguez (versión local de “Cambiemos”) obtuvo 41,9% de los votos, Rosana Bertone, 38,1%; y el Gobernador electo, Gustavo Melella, solo 17,5%. Sufragaron las dotaciones de las bases Esperanza, San Martin, Carlini, Marambio, Orcadas y Belgrano II, que son aquellas que se encuentran activas en estos momentos.

(N. de la R.: Que no se lleve una sorpresa el oficialismo ya que tanto Bertone como Melella han manifestado que apoyarán a Fernández & Fernández para la Presidencia de la Nación. Si bien fue Bertone quien obtuvo la fotografía con Alberto Fernández, el referente nacional de FORJA, el partido al que representa Melella es Gustavo López, quien fue funcionario K. Acaba de manifestar: "Nosotros formamos parte de Unidad Ciudadana, así que vamos a apoyar la fórmula Fernández-Fernández." Urgente24 tiene su propia interpretación acerca de por qué no existe más la 'Familia Militar' que conocieron Pichetto, Gómez Centurión y el 'loser' Oscar Aguad, pero no es tema de esta nota).
    
Es cierto que en total no son más que 160 votos, pero, por lo general, las bases antárticas dan una tendencia del comportamiento del voto de la “Familia Militar”, por eso el primer resultado erróneo causó temor, pero cuando se dieron vuelta los números, en la Casa Rosada dejaron que Juan José Gómez Centurión siga con su proyecto electoral, muy en el fondo, competirá por obtener votos contra Alejandro Biondini y Enrique Venturino, otro ex Malvinas; no contra Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto.

La maniobra contra la candidatura de José Luis Espert podría considerarse ridícula si no hubiera un verdadero terror en la Casa Rosada de que es posible un triunfo del kirchnerismo en Elecciones Generales. Las chances del economista ya estaban menguadas ante el fracaso de negociaciones con Juan José García Centurión, con Ricardo López Murphy, con Darío Lopérfido o cuando la Jueza Federal, con competencia electoral, María Romilda Servini, vetó a la UCeDe porteña de la alianza “Despertar”. 

Ir por Alberto Asseff fue otro manotazo de ahogado, como colocar como candidato a VicePresidente de la Nación a Miguel Ángel Pichetto. Más allá del desprestigio que tiene el “dueño” del Partido UNIR, hubo que colocarlo en el puesto 11 de la Lista de Diputados Nacionales por la Provincia de Buenos Aires, pese al rechazo de María Eugenia Vidal. Y, ahora, no sólo habrá que ver al “político” bonaerense en el Congreso de la Nación durante 4 años, sino que si la Justicia Electoral baja la lista de José Luis Espert, todo el costo político (y en votos) será para el macrismo. Un espanto.

Otra. Miguel Ángel Pichetto, junto con Emilio Monzó y Rogelio Frigerio, que fueron los encargados de “oxigenar” al macrismo y que recuperase la sensación de que se podía evitar una derrota en Octubre; a la hora de colocar gente en las listas, fueron los tres más golpeados. En La Plata dijeron que fue por orden de Marcos Peña. Cerca de la Jefatura de Gabinete, que fue Mauricio Macri. Pero monzonistas y pichettistas apuntaron al vidalismo y al peñismo por el veto a sus candidatos. ¿Causa? Para que Mauricio Macri los apoyara en la incorporación de figuras que cada parte quería en las listas. Se impuso el egoísmo, ante la falta de espacios.

Malos pagadores, como son Mauricio Macri y Marcos Peña, no van a salir indemnes del reparto de poder que se hizo hoy con el armado de listas. Si el oficialismo es reelecto, tendrá una bancada legislativa propia muy débil y muy dividida entre “Celestes” y “Verdes”. Si pierde, el futuro del PRO ya no dependerá el actual Mandatario, sino de sus herederos, si retienen sus cargos en la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires. Quizás, lo único bueno de una derrota es que el Jefe de Gabinete no tendrá chances de volver a ningún otro espacio de poder, por lo menos, en el macrismo que sobreviva.

Máximo Kirchner y Cristina Fernández fueron los dueños del armado de las listas kirchneristas. Alberto Fernández fue el negociador de las órdenes del Instituto Patria, a tal punto, que operó todo el viernes y sábado desde sus oficinas en la calle México, mientras que desde Rodríguez Peña salían los nombres y espacios en las listas de cada provincia. Incluso, acuerdos que se daban por cerrados y se anunciaron a los medios, como en Chaco, fueron rotos por orden de la ex Mandataria.

Cristina Fernández le “cobró” caro a los Gobernadores haberlos apoyado para que lograran su reelección. Por eso, kirchneristas y camporistas se llevaron la mayoría de los cargos con posibilidades de salir en las listas Legislativas; y donde no les dieron los lugares pedidos, no tuvieron problemas en presentar listas paralelas para que vayan a las PASO, como ocurrió con varios “Barones del Conurbano”, que por estas horas están analizando, seriamente, cuáles son sus chances de reelección. 

Mientras que el macrismo montó toda una representación con la presentación de las listas, en la Provincia de Buenos Aires, con fotos de los protagonistas firmando las actas y, en la Ciudad de Buenos Aires, con Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli presentando a los candidatos, caminando por la Ciudad, con obras públicas a sus espaldas; en el kirchnerismo sobró desorden. Tigre y La Plata fueron los típicos ejemplos de internas amañadas que se tuvieron que despejar para cerrar las listas.

El haber dado 30% de los espacios salibles al massismo dejó poco espacio para el resto de las “tribus” y colectivos que forman parte del kirchnerismo. Por ejemplo, en la Provincia de Buenos Aires, donde se esperan sacar 15 Diputados Nacionales, 6 candidaturas fueron para La Cámpora, 3 para el massismo (una más, por bajar a Malena Galmarini a Concejala), 1 al Movimiento Evita, Facundo Moyano (que ya no es sindicalista, dado que renunció a su gremio, representa al moyanismo), Leonardo Grosso está por los movimiento sociales que conduce Juan Grabois, Fernando Espinosa colocó a Liliana Yambrun y la Corriente Federal a Claudia Ormachea. Por fin, Cristina Álvarez Rodríguez, por el sciolismo.

Este armado deja en claro que a los “Barones del Conurbano” los dejaron afuera. Sobre todo a los de la 1° Sección Electoral y el Gran La Plata. Como siempre, La Matanza representa a la 3° Sección Electoral, para disgusto del resto de los alcaldes zonales. El resto, no “mojó”. A cambio, la gran mayoría de los Intendentes peronistas y kirchneristas podrán evitar las PASO, siempre que hayan cedido más de la mitad de los cargos salibles en los Consejos Deliberantes a los nombres que se acercaron desde el Instituto Patria. En caso contrario, muchos deberán pelear su reelección con alguna lista kirchnerista y contra el vidalismo unido.

Las próximas 72 horas seguiremos viendo cambio en las listas, tiempo para que las analicen los apoderados de cada fuerza. Luego, será la Justicia Electoral. Como sea, las cartas ya están echadas. Cada paso que se da confirmando candidaturas va calmando a los mercados. Los inversores son enemigos de la incertidumbre. Ahora comienza la “guerra de las preferencias”. Algunos apostarán al triunfo de una fuerza, otras, a la contraria. Pero ya se despejó la selva política de candidaturas inútiles.
    
Las PASO van a consolidar el clima económico, ya sea para la suba o para la baja, según cómo lea el mercado el resultado y prefiera uno u otro como ganador. Hoy, aún, no hay propuestas concretas en los discursos de los candidatos, todos han perdido su identidad política y dicen ser lo que nadie cree que sean, fruto de la crisis de los partidos políticos. Hasta acá, fue una carrera extenuante. La que viene, será aún peor. Se vota en tan sólo 60 días. Las PASO serán una gran encuesta, pero con clima de balotaje.