Y regresemos a José Luis Espert...
Martín Soler en LetraP:
"(...) Las acusaciones contra Federico Andrés Machado se sostienen en el Fifth Superseding Indictment de mayo de 2021, que lo imputa por conspiración para traficar más de 5 toneladas de cocaína, conspiración para lavar dinero y fraude electrónico.
El expediente reconstruye cómo a través de South Aviation Inc. y Pampa Aircraft Financing (PAF), ambas con sede en Florida, y con vínculos estrechos con Aircraft Guaranty Corporation (AGC) y Wright Brothers Aircraft Title (WBAT), Machado desplegaba un sistema que permitía a extranjeros acceder a matrículas norteamericanas (“N numbers”) y simular operaciones de compra-venta de aeronaves.
Ese mecanismo, en apariencia legal, se convirtió en una maquinaria ilícita: aviones utilizados para transportar droga desde Sudamérica a Europa y depósitos millonarios en cuentas fiduciarias que nunca se traducían en la entrega real de aeronaves. (…)
Según el expediente, AGC registró miles de aeronaves en Onalaska, Texas, un pequeño pueblo sin aeropuerto. Allí, la empresa colocaba como titulares a ciudadanos estadounidenses, lo que habilitaba a los verdaderos dueños —extranjeros en muchos casos vinculados al narcotráfico— a operar aeronaves con matrícula norteamericana.
El documento judicial advierte: “Los acusados colocaban los ‘N numbers’ en manos de narcotraficantes y ciudadanos extranjeros prohibidos.
El esquema tenía 3 etapas:
- registrar fraudulentamente las aeronaves,
- transferirlas o darlas de baja tras cada incautación, y
- montar ventas ficticias para ocultar el movimiento de fondos ilegales”.
Con este mecanismo, Machado y sus socios evitaban inspecciones aduaneras, reducían impuestos de importación y, sobre todo, dotaban a los aviones de una apariencia legal que los volvía menos sospechosos en vuelos internacionales.
El pedido de extradición revela cifras que dimensionan la magnitud del fraude. Entre 2016 y 2020, inversionistas de distintos países depositaron unos US$770 millones en cuentas de custodia de WBAT, bajo la promesa de adquirir aeronaves a través de South Aviation y Pampa Aircraft Financing.
Sin embargo, gran parte de esas operaciones eran ficticias: los aviones no existían o no estaban en condiciones de volar.
Un caso paradigmático se dio en 2019, cuando SAI presentó ante un cliente la posibilidad de adquirir un avión de All Nippon Airways. El inversor transfirió tres millones de dólares, pero el avión jamás estuvo en venta. Ese mismo año, otro grupo de inversores desembolsó más de 27 millones en una operación con una supuesta aeronave en China, que resultó inexistente.
La mecánica se repetía: una parte del dinero se desviaba a cuentas de Machado y sus socios; otra se destinaba a devolver montos parciales a víctimas previas, en un esquema piramidal tipo Ponzi; y otra se usaba para mantener el flujo de nuevos inversores. (…)".
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