Un puñado de países a lo largo y ancho del mundo han estado legislado la muerte digna, sobre todo para caso de enfermedades terminales o padecimientos que requieren cuidados paliativos. Pero, en otras naciones, la legislación ha ido más allá, con implicancias éticas, al legitimar el suicidio asistido sin reparos ni requisitos, como el caso de España, donde Noelia Castillo, de 25 años, recibió este jueves la eutanasia a pesar de la oposición de su padre.
CASO POLÉMICO
Caso Noelia Castillo: 1ra eutanasia cuestionada en España y suicidio legal a una depresiva
Una joven de 25 años, con depresión y problemas de movilidad por haberse intentado suicidar tras sufrir una triple violación, recibió este jueves la eutanasia en España. Su caso causa una gran conmoción social y abre una profunda grieta.
Noelia Castillo, quien sufría un cuadro depresivo y tuvo una lesión que le impedía caminar con normalidad tras intentarse suicidar, recibió este jueves la eutanasia, justamente a cinco años de la aprobación en España de la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia (LORE). Tras enfrentar varios obstáculos, tales como la ferviente oposición de su propio padre y de la entidad ultra católica Abogados Cristianos, la joven finalmente obtuvo lo que hace tiempo anhelaba: la muerte.
"Lo he conseguido y a ver si ya por fin puedo descansar porque ya no puedo más. No puedo más con esta familia, no puedo más con los dolores, no puedo más con todo lo que me atormenta en la cabeza", reconoció hace pocos días la joven barcelonesa, que, había empezado a caminar con un andador, en diálogo con el programa "Y ahora Sonsoles", del canal Antena 3.
La eutanasia de esta joven parapléjica de 25 años, que había empezado a caminar con andador, fue recibido por la sociedad como algo controversial porque no se encontraba en una situación terminal.
La muerte, ocurrió este jueves, justamente a punto de cumplirse dos años desde que la solicitó formalmente. Pero, en aquel entonces (2 de agosto de 2024), el proceso fue frenado por su propio padre, bajo asesoramiento de un grupo de abogados católicos.
En esta misma jornada de su muerte, su propio padre, desesperado, presentó un último recurso judicial para intentar frenar la eutanasia y exigir que, en cambio, su hija se sometiera a tratamiento psiquiátrico. Sin embargo, este le fue denegado.
Los padres de Noelia se separaron cuando ella tenía 13 años. Durante su adolescencia, pasó por internaciones debido a problemas de salud mental. El Estado le retiró a sus padres su custodia aludiendo negligencia parental, por lo que terminó en distintos hogares.
El 4 de octubre de 2022, se arrojó desde un quinto piso para quitarse la vida luego de haber sido abusada por tres personas. Por el impacto sufrió una grave lesión medular que le provocó una paraplejía de la cintura para abajo y fuertes dolores neuropáticos, aunque fue vista en el último tiempo caminando con un andador, dando cuenta que había recuperado parte de su movilidad.
“Ninguno de mi familia está a favor, pero la felicidad de un padre no tiene que estar por encima de la de una hija o de la vida de una hija: Yo simplemente quiero irme en paz y dejar de sufrir”, lanzó Noelia en una reciente entrevista sobre la negativa de su padre y de otros familiares a su suicidio asistido.
En esa entrevista, Noelia a viva voz marcó un punto de inflexión en su vida: cuando embargaron su casa "y nos tuvimos que ir a casa de mi padre”, explicó. "Íbamos fines de semana alternos y no iban bien las cosas cuando íbamos allí”, recordó. En ese periodo situó algunas de las experiencias que contribuyeron a su deterioro emocional, como largas esperas en bares hasta altas horas de la madrugada mientras su padre consumía alcohol. “Teníamos que estar esperando hasta las tres o cuatro de la mañana”, relató.
Su padre, con quien había tenido una relación conflictiva, encabezó todo este tiempo una batalla judicial para impedir la eutanasia de este jueves, pero no la pudo impedir. Según relató Noelia hace unos días en una entrevista a la televisión española, este le había negado a acompañarla tanto el día de la eutanasia como en su entierro. Noelia rememoró también cómo reaccionó su padre cuando le comunicó su decisión. “No ha querido escucharme”, señaló. “Mi padre reaccionó con gritos”, comentó.
Gerónimo Castillo, su padre, fue quien presenció el momento en que se lanzó de un quinto piso, en 2022, para intentar suicidarse. “Mi padre me vio caer y no pudo hacer nada, pero después de todo lo que ha hecho, no me siento mal”, aseguró.
Una joven suicida recibe la eutanasia legal y abre el debate
Noelia Castillo, una joven española de 25 años, que enfrentaba síntomas depresivos crónicos y quedó con problemas de movilidad tras lanzarse de un quinto piso después de haber sufrido un abuso sexual triple, comunicó al canal de noticias Antena 3 de su muerte programada para este jueves por "suicidio asistido" en un establecimiento equipado, bajo la garantía de su derecho a muerte digna en base a la ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia (LORE).
"Yo, antes de pedir la eutanasia, veía mi mundo muy oscuro, no tenía ni metas, ni objetivos ni nada", relató días antes ante las cámaras.
Explicó que había intentado quitarse la vida múltiples veces. "[Tuve] dos intentos de suicidio con pastillas hasta que me ingresó mi madre en el primer psiquiátrico", narró. Allí se lesionó con cortes y se bebió un producto tóxico.
"En el segundo psiquiátrico me lesioné como dos o tres veces y me intenté suicidar dos", relató.
También rememoró que sufrió varios abusos, entre ellos una agresión sexual múltiple a manos de tres chicos, que la llevó el 4 de octubre de 2022 a arrojarse desde un quinto piso. La caída no la mató, pero la dejó parapléjica y con graves secuelas.
La muerte programada de este jueves tuvo el aval del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), que finalmente, tras dos años, rechazó las medidas cautelares solicitadas por la asociación Abogados Cristianos, que representaba a su padre, Gerónimo Castillo, que intentaba impedir el suicidio asistido de Noelia.
En ese sentido, el fallo judicial consideró pertinente tomar en cuenta la postura científica unánime de la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, el comité de profesionales independientes dedicado a evaluar estos casos en la región. Este comité consideró que, a pesar de que Noelia no sufría de una enfermedad grave, incurable o un padecimiento crónico insoportable, sí su caso cumplía con los requisitos porque enfrentaba "una situación clínica no recuperable".
Esto le producía, según el comité compuesto por médicos y juristas, "una dependencia grave, dolor y sufrimiento crónico e imposibilitante", lo que repercutía en su autonomía y sus actividades diarias.
No obstante, todas las resoluciones judiciales hasta la fecha habían dictaminado que Noelia conservaba intactas sus facultades mentales, algo imprescindible para que la decisión de pedir la eutanasia sea "libre, consciente e informada", como exige la ley.
Sin embargo, según los informes de psiquiatría de su historia clínica, Noelia presentaba “síntomas depresivos de forma crónica”, así como un “trastorno de adaptación con síntomas de ansiedad y de depresión”.
La propia Noelia contó hace poco ante la prensa española que toda su vida se había sentido “sola”, que antes de arrojarse por el balcón ya se había intentado suicidar, que había estado alojada en psiquiátricos y que tenía visiones sombrías sobre la vida (“no me gusta donde va el mundo”). También admitió abiertamente que sufría transtorno obsesivo compulsivo (TOC) y transtorno límite de la personalidad (TLP)
A pesar de ello, el comité de expertos no veía en ella una condición de salud mental que mermara su capacidad para decidir, haciendo caso omiso a otras posturas por fuera del fallo que daban cuenta de que el TLP es la afección de salud mental con más alta tasa de suicidio. Del mismo modo, el padre de la joven, quien antepuso varios obstáculos judiciales a través del grupo de abogados católicos, había argumentado que su hija estaba incapacitada para decidir.
Pero, según el criterio clínico de los especialistas en psiquiatría que la habían atendido, “puede entender la gravedad de la medida que solicita y, por tanto, actuar en cuenta propia”. Sus patologías “no condicionan su capacidad de tomar decisiones”, avalaron los psiquiatras, neuropsicólogos y psicólogos que la atendieron. Y así lo han ratificado también las distintas sentencias, desde la primera que dictó un juzgado contencioso de Barcelona: “La capacidad [de Noelia] para tomar la decisión ha quedado acreditada”.
Obispos españoles: “Un médico no puede ser brazo ejecutor de una sentencia de muerte”
Finalmente, Noelia Castillo, con un largo historial de intentos de suicidios y lesiones autoinfligidas, recibió este jueves la eutanasia en la residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes (Barcelona), donde solicitó fallecer sola después de estar una hora y media charlando con sus familiares. “No quiero a nadie dentro, no quiero que me vean cerrando los ojos”, había dicho a Cadena3.
El procedimiento, según reveló el diario El País, habría consitido en la administración de un fármaco anestésico, llamado propofol, que induce un coma profundo. Tras comprobar que la paciente estaba en un coma profundo, se le administró el medicamento bloqueante neuromuscular (el atracurio, cisatracurio o rocuroni), que acabó causando la muerte clínica.
“Oremos por Noelia, su sufrimiento estremece, pero su verdadero alivio no es el suicidio”, expresó unas horas antes el presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, para intentar impedir la eutanasia. El religioso además advirtió al Gobierno español de las consecuencias de normalizar este tipo de prácticas.
"Si la muerte provocada es la solución a los problemas, todo está permitido”, siendo especialmente crítico con el personal sanitario que se presta a ello: “Un médico no puede ser brazo ejecutor de una sentencia de muerte por muy legal, empoderada y compasiva que parezca”.
"La dignidad de la persona no depende de su estado de salud, no de su percepción subjetiva de la vida, ni de su grado de autonomía”, planteó también el jueves la Subcomisión para la Familia y la Defensa de la Vida de la CEE. Frente al sufrimiento, a través de un comunicado oficial, defendieron que: “La respuesta verdaderamente humana no puede ser provocar la muerte, sino ofrecer cercanía, acompañamiento, cuidados adecuados y apoyo integral”.
“Cuando la vida duele, la respuesta no puede ser acortar el camino, sino recorrerlo juntos”, concluyó el comunicado de la subcomisión, firmado por José Mazuelos, junto a los obispos Ángel Pérez Pueyo, Santos Montoya, Antonio Prieto y el obispo emérito Gerardo Melgar.
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