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BRASIL 2019

Brasil-Bolivia salvan a la Copa América de la baja recaudación y las carísimas entradas

Mar, 18/06/2019 - 10:12pm
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Por Urgente24

La Copa América de Brasil 2019 mostró grandes diferencia en relación al partido inaugural y a las demás partidos en cuenta a la concurrencia de hinchas. En el encuentro inaugural, la recaudación marcó un hito sin precedentes en ese país: el duelo Brasil – Bolivia recaudó 22.476.630 reales, es decir, la impresionante cifra de 4.035.026.267 miles de millones de pesos chilenos, pagados por los 46.342 que compraron su ticket, aunque el público real (por entradas de cortesías y otros) fue de 47.260. Y el estadio estaba lejos de sus casi 60.000 espectadores de tope. En cuatro de los seis partidos de la Copa América, los estadios han registrado porcentajes de ocupación inferiores al 40%. Solo el Brasil-Bolivia, con un 69,7% de ocupación, y el Argentina-Colombia, con un 69%, han tenido más de un tercio de los estadios con público.

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En el partido inaugural de la Copa América de Brasil 2019 en el que seleccionado de la “verdeamarelha” goleó a Bolivia 3-0, se marcó un récord de ingresos. Durante la presentación del certamen se llevó a cabo la mayor recaudación del fútbol brasileño.

 

Los 46.342 espectadores que presenciaron el partido dieron lugar a una recaudación 22.476.630 reales, según informa el sitio web MKT Esportivo. Es decir que el valor promedio de cada ticket estuvo valuado en 485 reales. De esta manera se superó con comodidad el récord anterior, que le pertenecía al encuentro que disputaron Brasil y Chile en el estadio del Palmeiras y que logró recaudar 15.118.391 reales.

 

Entre los clubes de fútbol del país, el récord le pertenece al encuentro por la Final de la Copa CONMEBOL Libertadores de 2013 entre Atlético Mineiro y Olimpia de Paraguay. En ese entonces se lograron recaudar 14.170.000 millones de reales. 

 

En cuatro de los seis partidos de la Copa América, los estadios han registrado porcentajes de ocupación inferiores al 40%. Solo el Brasil-Bolivia, con un 69,7% de ocupación, y el Argentina-Colombia, con un 69%, han tenido más de un tercio de los estadios con público.

 

En la víspera del comienzo de la competición, la organización comunicó que el 65% de las entradas habían ya sido vendidas, pero los primeros partidos están dejando imágenes impropias de la competición de selecciones más antigua del mundo.

 

En Brasil señalan el elevado precio de las entradas como culpable de esta situación, pese a que para los ciudadanos brasileños la entrada más barata vale la mitad que para los extranjeros (14 euros frente a 28). Evidentemente esas son las zonas de los estadios que pueden verse llenas. Para ver el Venezuela-Perú, al que apenas acudieron 13.000 personas, había que pagar, de media, 216,08 Reales (unos 49 euros). Hasta Dani Alves lamentó en sala de prensa el precio de las entradas, pero apuntó que los futbolistas no pueden “hacer nada”.

 

Incluso, desde la organización habían comunicado la semana pasada que los boletos para el partido inicial estaban agotados, pero algo no cierra: ese viernes en el Morumbí se informó que se pagaron por 46.322 localidades, unas 20 mil menos del total de ese escenario. ¿Dónde fueron el resto de las entradas?

 

Además de Uruguay-Ecuador, jugaron Venezuela-Perú en el Arena Do Gremio, con un 20 por ciento de asistencia; y Paraguay-Qatar en el Maracaná, con casi el 30 por ciento de público en total. En promedio, la asistencia por partido ronda el 30 por ciento. Demasiado poco. 

 

En la Conmebol ya se habla de cierta preocupación por la imagen de ver miles de butacas vacías en cada presentación. Lo asumió Alejandro Domínguez, presidente de la entidad que nuclea el fútbol sudamericano.

 

“Claro que es un tema que preocupa. Principalmente porque queremos que la gente pueda venir y ver a los mejores jugadores del mundo, que son sudamericanos. Hay partidos que tienen muy buena venta y hay partidos que lamentablemente tienen menos”, aceptó Domínguez este durante la presentación del Espacio Evolución, un punto de encuentro en las playas de Copacabana, Río de Janeiro, para seguir esta Copa América y que además “mostrará los diferentes proyectos de desarrollo del fútbol impulsados por la Confederación en las bases, futsal y fútbol playa”, según detallaron desde Conmebol. 

 

De todos modos, Domínguez aseguró que el balance “hasta ahora es muy positivo, y creo que va mejorando”. Si se lo mide desde el aspecto económico, los números estarían cerrando. La recaudación hasta el momento arroja un promedio de 7,6 millones de reales (86 millones de pesos) por partido. Según el medio local Globoesporte, se trata de un número cuatro veces mayor a la que suele tener el Palmeiras, el club más taquillero del Brasileirao.

 

El de mayor ingreso fue el inaugural con 22,4 millones de reales (253 millones de pesos) y lo sigue el de Argentina con 9,2 millones de reales (104 millones de pesos). La menor recaudación hasta aquí fue de 1,5 millón de reales (17 millones de pesos) en la goleada de Uruguay. 

 

El promedio de asistentes es de 25 mil por encuentro. El dato curioso que revela el mismo medio local es que esta cantidad no está cerca de las primeras cinco taquillas del campeonato de Primera División de fútbol de este país. La ecuación es sencilla: entradas muy caras dan una mejor recaudación, pero muestran tribunas vacías porque menos gente puede acceder a un ticket.

No todo depende de Conmebol. El Comité Organizador local es el que dispone. Según una nota publicada por el diario Clarín, en la Confederación Sudamericana de Fútbol hay quienes sí creen que los precios son elevados, pero por el momento no hay indicios de que vayan a bajar o a realizar promociones. El valor de los tickets varía según las sedes y los partidos y, obviamente, de acuerdo a las ubicaciones y a las instancias. Pero en líneas generales oscilan entre los 120 y los 600 reales -entre 1.300 y 6.800 pesos argentinos-. 

Otros motivos pasan por la sucesión de grandes acontecimientos en Brasil tras haber organizado una Copa Confederaciones (2013), Mundial (2014) y Juegos Olímpicos (2016) y la sequía de títulos de la selección brasileña, incluido el último trauma aún reciente del “Mineirazo” de Alemania (7-1) dejó a la Canarinha sin su Mundial.