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RECORDANDO EL 2008

Alarma: Alemania y USA van hacia la recesión... 

Mie, 14/08/2019 - 12:19pm
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Por Urgente24

La recesión global ya está aquí: los bonos estadounidenses encienden las mismas alarmas que las del estallido de la crisis financiera de 2008. La curva de tipos de interés en USA queda invertida en bonos a 2 y 10 años, algo que no sucedía desde fines 2005 cuando se anticipó la gran depresión 2008. También está pasando en la deuda británica y alemana. A su vez, el BCE exigió a la banca a prepararse para un Brexit salvaje.

El mercado descuenta una nueva rebaja de tipos de interés por parte de la Fed y que el BCE, con los tipos ya en negativo, ahonde más en un terreno ignoto.
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USA paga más por financiarse a 2 años (1,63%) que a 10 años (1,62%). La señal de alarma total ha comenzado a ulular. 

¿Qué significa exactamente la inversión de la curva de tipos en USA? La distorsión que supone que los inversores exijan más dinero por prestar a 2 años que a 10 implica que descuentan tipos de interés más bajos en el futuro. 

Tradicionalmente, los bancos centrales bajan el precio del dinero en momentos de shock sobre la economía, por lo que prever bajadas supone que descuentan la llegada una crisis que requiera intervención monetaria: 1,634% a 2 años frente a la de 1,623% del Treasury a 10 años. 

Este tramo de la curva es el más seguido por el mercado para anticipar la caída en recesión entre los 9 y 25 meses siguientes. Y siempre ha sucedido así en USA en los últimos 60 años. 

Este acontecimiento anticipò 7 de las 9 recesiones sufridas por USA desde la 2da. Guerra Mundial. Por ejemplo, en diciembre de 2005, 2 años antes de la crisis financiera. 

Una curva invertida no provoca la recesión, pero influye en el sentimiento de inversores, en la rentabilidad de los bancos y en la actividad económica, explican Boyd Nash-Stacey y Nathaniel Karp del equipo de economistas de BBVA Research. 

Además, la incertidumbre y el pesimismo por el futuro de la economía pueden tensar los mercados monetarios y con ello los tipos a corto plazo. 

Los inversores tienden a buscar mayor seguridad cuando se muestran pesimistas respecto al futuro y esto lo pueden encontrar en los activos seguros a mayor plazo (que se pueden mantener en cartera hasta su vencimiento con un cupón considerable), lo que mantiene relativamente estables o la baja los rendimientos de estos bonos.

Credit Suisse

Desde hace varios días los inversores observaban la curva de rentabilidades de la deuda soberana estadounidense y llegó el miércoles 14/08. No es el único país donde ha saltado esta señal que anticipa una próxima recesión en los siguientes meses. 

Con la deuda de Reino Unido también ha pasado lo mismo y desde hace tiempo también ocurre en Alemania con todos los plazos en terreno negativo. Los bonos a corto plazo ofrecen mayor rentabilidad que a largo plazo.

La deuda alemana también sufre la curva invertida, pero con el agravante de tener todos los tramos en terreno negativo. Las obligaciones a 30 años se mantenía en terreno positivo hasta que el yuan comenzó a devaluarse con fuerza la semana pasada. 

En el caso británico, que la recesión se convierta en una realidad está mucho más cerca que en USA, teniendo en cuenta que  la economía del Reino Unido ya se contrajo en el 2do. trimestre y en septiembre se puede producir un Brexit caótico, si no hay una nueva prórroga, con el impacto que supondría para la economía.

USA, que se regodeaba con la crisis china que supuestamente le provocaba a Beijing la guerra arancelaria, ahora tendrá que lidiar con su propia angustia.

La guerra comercial entre USA y China está arrastrando a la economía global al frenarse el comercio internacional. 

La última vez que la curva de tipos de interés en USA se invirtió fue en 2005, justo antes del estallido de la crisis financiera global. 

La nueva ronda de aranceles anunciada por Trump y la respuesta de China ha enviado a la deuda europea a mínimos históricos por el pánico de los inversores.

Las anteriores 4 ocasiones, recuerda ahora Credit Suisse, también desembocaron en contracciones del PIB, con los movimientos bajistas que provoca sobre los mercados.

Credit Suisse pide calma: desde el momento efectivo en el que se produce la inversión de las rentabilidades a 2 y 10 años en la curva de deuda estadounidense, el S&P 500 tarda unos 18 meses en empezar a registrar retornos negativos. Esto quiere decir que el problema será más o menos coincidentes con la elección presidencial estadounidense.

Donald Trump intentará superar el escollo logrando que la Reserva Federal baje las tasas y habrá que ver si el mercado se le anticipa tomando reaseguros o si decide apostar por él.

De momento, se han acelerado las pérdidas en las bolsas y la retirada de los inversores hacia los activos tradicionalmente considerados refugio: oro y otros commodities. 

La señal del mercado ha coincidido con la publicación de datos macroeconómicos negativos en la zona euro, con Alemania ya al borde de la recesión. 

La encuesta de gestores de Bank of America Merrill Lynch reflejaba que la probabilidad de una recesión se disparaba a máximos de 8 años. Hace poco también los de Goldman Sachs redujeron su pronóstico de crecimiento del 4to. trimestre al 1,8% y advirtieron que el riesgo de una contracción alargada de la economía está creciendo mientras se recrudece la guerra comercial.

El mercado descuenta una nueva rebaja de tipos de interés por parte de la Fed y que el BCE, con los tipos ya en negativo, ahonde más en un terreno ignoto. 

Brexit

El BCE, que aún preside Mario Draghi, ha criticado a los bancos por retrasar sus preparativos para el Brexit, diciéndoles que deben trasladar personal y recursos adicionales a la Unión Europea en caso de que Gran Bretaña se vaya sin un acuerdo el 31/10, según Bloomberg.

La cuestión es que los bancos tendrían que haber acumulado más reservas en la zona euro, planes que varias empresas han ideo posponiendo tras retrasarse la fecha de salida de la UE al 31/10. 

Pero lo cierto es que el BCE exige que los bancos mantengan suficientes fondos para garantizar que puedan absorber pérdidas potenciales en sus unidades europeas.

La declaración del BCE se produce cuando aumentan las posibilidades de que el Reino Unido salga de la UE sin ningún tipo de acuerdo.

El primer ministro Boris Johnson ha prometido irse el 31/10, "pase lo que pase". 

El banco central ha insistido que las empresas han transferido "significativamente menos actividades, funciones críticas y personal" a sus operaciones en la UE, respecto a lo que originalmente el emisor europeo había planeado. 

Es más, el BCE ha destacdo que algunos bancos no están cumpliendo con sus expectativas de supervisión y que no pueden seguir dependiendo tanto del servicio a los clientes de la UE desde sus sucursales en el Reino Unido.

Si bien los reguladores bancarios han dicho que las empresas están preparadas para las distorsiones que esto podría generar, la consigna de Bruselas a las empresa financieras es clara y pasa por enfocar las operaciones al bloque de la Europa de los 27 miembros.