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CURIOSA HIPOCRESÍA DE LOS MERCADOS

Tampoco en USA hay independencia del Banco Central pero las Bolsas celebran

Jue, 11/07/2019 - 9:37am
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Por Urgente24

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, ha vuelto a demostrar que la retórica monetaria funciona en las Bolsas de uno y otro lado del Atlántico. La expectativa que abrió el máximo mandatario de la institución estadounidense de una reducción del precio del dinero dentro de 3 semanas, fue recibida con alzas generalizadas en Wall Street, y luego en las otras bolsas planetarias. Todo apunta que el presidente Donald Trump se va a salir con la suya: Powell, máximo responsable de la Reserva Federal (Fed o banco central estadounidense), no tiene peso específico para enfrentar a Trump, y concurrió al Congreso a anticipar que el precio del dinero se abaratará en la reunión de la Fed de este mes. Powell, a quien Trump designó y al que Trump no ha cesado de fustigar por no recortar los tipos de interés, dejó el mensaje de que con Trump no hay independencia del banco central, en parte por la guerra arancelaria impulsada por el propio Presidente, que provocó que la proyección de incremento del PBI no haya mejorado en las últimas semanas.

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Los mercados celebran que en USA, con Donald Trump, no hay independencia del banco central.

Es muy curioso porque cuando esto ha ocurrido en países emergentes, los mercados castigan con ferocidad. Pero ahora que lo hace USA y a los mercados les conviene, lo celebran con frenesí.

Es importante, por lo tanto, no tomar al pie de la letra lo que dicen los mercados volátiles, repletos de capital golondrina, y apostar por mercados más estables y con impacto en la inversión directa.

“Desde junio se observan incertidumbres, por las tensiones comerciales y la preocupación por la fortaleza de la economía global, que ejerce su influencia en la previsión económica de Estados Unidos”, afirmó Jerome Powell durante su testimonio en el comité de servicios financieros de la Cámara Baja.

Powell respondió a los integrantes de la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes. El jueves 11/07 le toca comparecer ante el Comité Bancario del Senado, en su presentación semestral.

Todo apunta que el presidente Donald Trump se va a salir con la suya. Así que todos los índices bursátiles se dispararon, después de que Jerome Powell, máximo responsable de la Reserva Federal (Fed o banco central estadounidense), insinuara con claridad en el Congreso que el precio del dinero se abaratará en la reunión de la Fed de este mes.

Tras la reunión de junio, el comunicado de la Fed ya introdujo una variante lingüística al incluir el término “incertidumbres” en su texto.

En la rueda de prensa posterior, Powell indicó que habría 1 o 2 recortes este 2019. Pero no hubo una sensación de urgencia.

El viernes 05/07 se produjo un cambio de tercio inesperado. El informe sobre contrataciones en junio fue mucho mejor de lo esperado y el mercado bursátil cayó en depresión. Esa situación alejaba que la opción del recorte fuera este julio.

Pero el jefe de la Fed se encargó de modificar el escenario. Ahora, en el discurso preparado, Powell les habló a los demás miembros del Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC) de la Fed, para explicar que desde la reunión de junio, cuando dejaron sin cambio la tasa, identificaron que “el progreso aparente en el comercio se transformó en una mayor incertidumbre”.

Powell sostuvo que la situación de la agricultura estadounidense arrojó datos que generaron preocupación sobre su desarrollo comercial, donde la inversión empresarial parece haberse desacelerado de forma notable en los últimos meses.

Los motores de crecimiento se moderaron al interior de la economía, lo que alimenta un riesgo de debilitamiento en la inflación, incluso más persistente del anticipado en este momento, consignó.

El crecimiento de la inversión en los negocios “se ha ralentizado de forma notable”, advirtió ante los legisladores. Esa circunstancia la atribuyó en buena medida a la inquietud por el miedo a las disputas comerciales.

Powell destacó que, sin embargo, se percibe solidez, “el buen momento parece que ha perdido velocidad en algunas de las principales economías del mundo y esa debilidad puede afectar a la economía de Estados Unidos”.

“Además –añadió Powell–, todavía no se han resuelto varios problemas de política gubernamental, incluidos los desarrollos comerciales, el techo de la deuda federal y el Brexit”.

La inflación es uno de los asuntos que vigilar: “Las presiones inflacionarias permanecen en silencio”, remarcó. No ha ido a más, al nivel del 2%, que era uno de los objetivos de subir los tipos de interés. Al contrario, la inflación se ha reblandecido a lo largo de este año.

Para analistas del banco suizo Julius Baer, las palabras de Powell apuntalan su percepción de una reducción de rendimientos a más largo plazo del bono a 2 años, de forma temporal, ante las expectativas de inflación en deterioro. Este título resulta un buen indicador de los cambios esperados en la tasa a mediano plazo, sostuvieron.

Muy interesante una reflexión de Xavier Vidal-Folch en el diario madrileño El País:

"Jerome Powell estudió Derecho, ejerció de abogado en la banca de inversión Dillon, Read &Co., pero también fue subdirector del Tesoro. Christine Lagarde se licenció en Derecho, presidió el bufete Baker&McKenzie entre 1999 y 2005, y luego fue triple ministra en Francia, pero desde 2011 ejerce como directora del FMI.

Así que algunos sostienen que “está terminando el periodo” de “los expertos como políticos, los economistas académicos como gobernadores centrales y los científicos como ministros”, apunta con una nostalgia Wolfgang Munchau (Financial Times, 1 de julio).

Otros dan a la tendencia una calurosa bienvenida. Los casos de Powell y Lagarde “señalan el fin de la era del banquero central como un superestudioso”, escribe el celebrado autor de Crashed, Adam Tooze (Foreign Policy, 3 de julio). Y añade: "más que levantar aullidos de atropello, la designación de una habilidosa abogada/política (…) debe tomarse como un signo de los tiempos” porque “el jefe del BCE necesita una piel política dura”.

Convendría identificar de dónde vienen los aullidos. Y no confundirse: la conveniencia de las dotes de orientación política (que tienen ambos) y de excelencia en la comunicación (de la que dispone en abundancia Lagarde, pero no el gris y monocorde Powell) no implica la inconveniencia del requisito principal, el dominio específico de la materia, la política monetaria.

Y si es posible, en mayor grado que los socios, colegas y rivales. Algo que puede resultar muy útil en momentos de crisis, de golpe de timón, de adaptación a nuevas circunstancias imprevistas, en los que el dominio técnico y la credibilidad acumulada como autoridad en el asunto facilitan la toma de decisiones adecuadas. No en vano lord Keynes sostenía que un problema económico “debería ser un asunto para especialistas, como los dentistas” (Economic Possibilities for our Grandchildren, 1930).

Porque al final “la prioridad de la competencia técnica con respecto a la competencia política es una característica de las instituciones globales”, concluye en El gobierno mundial de los expertos (Anagrama, 2015) Josep Maria Colomer. En realidad “para producir regularidades y resultados adaptativos” muchos reguladores y organismos independientes utilizan una tripleta de “criterios explícitos de independencia política, experiencia técnica y comportamiento honesto”.

Y zanja el debate considerando que independencia y especialización van entrelazadas, constituyen dos caras de la misma moneda: “La verdadera autonomía de un banco central radica en la elección de los instrumentos adecuados para alcanzar las metas que se derivan de sus mandatos y en ser fiel a ellos”.

Al final, en el detalle está el diablo. Para afrontar una Gran Recesión como la de 2008 disponía de más instrumentos el mejor conocedor y estudioso vivo de la Gran Depresión de los años '30: su visión macro, su comparativa, el patrón oro, la oferta... Ben Bernanke. No le habría bastado una “piel política dura”. "