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CREENCIAS ANTIGUAS

John Barber, ¿tuberculoso o vampiro?: Las increíbles revelaciones de un esqueleto del 1800

Jue, 01/08/2019 - 5:40pm
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Por Urgente24

Inicialmente, el plan habría sido quemarle el corazón, porque así se lidiaba con los "vampiros" en esa época: en la Nueva Inglaterra rural del 1800 proliferaba la tuberculosis, y la gente atemorizada ante esta enfermedad cuyo contagio desconocía cómo evitar, creía que los miembros de la familia que morían de ese mal regresaban como vampiros a chuparle la sangre y contagiar a otros parientes. En 1990, fue hallado un cementerio abandonado de esa época y una de sus tumbas, identificada como JB 55, tenía los huesos acomodados de una forma particular, que llamó la atención de los investigadores.

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Todo comenzó en noviembre de 1990, cuando un cementerio abandonado fue hallado en medio de un proyecto de minería en Griswold, Connecticut.

Esqueletos humanos y pedazos de ataúdes comenzaron a emerger de la Tierra, y 2 cráneos humanos cayeron terraplén abajo cuando 3 niños estaban jugando allí, explica el diario The Washington Post.

Los investigadores eventualmente extrajeron los restos de 27 personas -5 hombres, 8 mujeres y 14 niños- a partir de 28 tumbas (una de las tumbas contenía evidencia de un ataúd pero sin restos humanos). 

Pero la tumba que más llamó la atención de todas, explica Michael E. Ruane del Post, fue la número 4.

"Todo el mundo estaba en una posición anatómica normal... excepto un individuo, JB 55", explicó Nicholas F. Bellantoni -arqueólogo retirado del estado de Connecticut, quien trabajó en el caso desde los '90 hasta la fecha-, junto Paul S. Sledzik y David A. Poirier.

Inscripción en el ataúd del hombre que se cree fue John Barber. /Foto: The Washington Post
Inscripción en el ataúd del hombre que se cree fue John Barber. /Foto: The Washington Post

Los huesos de su pecho estaban colocados en una posición anormal, y los huesos de su cráneo y muslos estaban colocados de forma cruzada.

"Los huesos de sus muslos habían sido arrancados de su posición anatómica y cruzados sobre su pecho", apuntó Ballantoni. "El pecho había sido abierto y el cráneo había sido decapitado y movido." 

En ese momento, Ballantoni no tenía idea de qué significaba lo que había encontrado.

Luego de que fuese descubierta la tumba, sus restos fueron enviados a un museo para ser estudiados, y una muestra del hueso de su cadera fue enviada al laboratorio de ADN para ser analizada. Pero la tecnología de hace 30 años arrojó pocos resultados.

"Este caso ha sido un misterio de los '90", dijo la científica forense, Charla Marshall, quien trabajó en el proyecto, al Post. "Ahora que hemos expandido las capacidades tecnológicas, queríamos revisar (el caso de) JB 55 para ver si podíamos resolver el misterio sobre quién era."

Utilizando herramientas más modernas, como perfilación de ADN por el cromosoma-Y, y predicción del apellido vía datos genealógicos disponibles en Internet, los expertos encontraron una coincidencia con el apellido Barber.

Chequearon el cementerio antiguo y diarios viejos para ver si había una familia de apellido Barber en Griswold, y encontraron una noticia de 1862 mencionando la muerte de un niño de 12 años llamado Nathan Barber, hijo de John Barber.

Los investigadores habían hallado una tumba cerca de la de JB 55 con una inscripción parecida, pero decía NB 13.

Los últimos descubrimientos en este caso fueron realizados gracias a expertos del Laboratorio de ADN del Sistema Médico Forense de las Fuerzas Armadas de USA, explicó el Post. El informe fue presentado el 23/7 en el Museo Nacional de Salud y Medicina de Silver Spring, Maryland.

Huesos que probablemente hayan pertenecido a John Barber. /Foto: Michael E. Ruane/The Washington Post
Huesos que probablemente hayan pertenecido a John Barber. /Foto: Michael E. Ruane/The Washington Post

¿Por qué el esqueleto de John Barber estaba acomodado de esa manera inusual?

La investigación arrojó un vínculo con las creencias sobre vampiros extendidas en la Nueva Inglaterra -región del noreste de USA- en el 1800. 

Probablemente su familia lo desenterró, una vez ya muerto, para intentar practicar una serie de rituales que los protegiera del fantasma del hombre.

Es que en esa época, en que proliferaba la tuberculosis como una plaga y los campesinos de la zona se encontraban prácticamente indefensos frente a la enfermedad, altamente contagiosa, se creía que aquellos que morían de tuberculosis, se levantaban de sus tumbas y volvían a sus hogares como vampiros a infectar a sus parientes, chupándoles la sangre. 

"La tuberculosis provocaba tos con sange, y dejaba a sus víctimas pálidas y demacradas, con sangre en las comisuras de su boca", explicó el autor y folclorista Michael E. Bell. 

"Aquí en Nueva Inglaterra teníamos grandes familias", explicó Bellantoni al Post. "Debido a que no se entendía la transmisión de la enfermedad, los miembros de la familia con tuberculosis se sentaban en la mesa con el resto, tosiendo, y dormían en un cuarto con 5 o 6 hermanos. Era una epidemia."

Bellantoni aseguró que cree que John Barber habría sido exhumado por su familia, una vez que habían pasado 4 o 5 años de su fallecimiento. Inicialmente el plan habría sido quemarle el corazón, porque así se lidiaba con los "vampiros" en la Nueva Inglaterra rural del 1800.

Pero es probable que el órgano ya se hubiese descompuesto, y que se hubiese optado por "reacomodar" sus huesos de la manera en que fueran hallados, en un intento de que dejara de "molestarlos".

El estudio reciente arrojó que Barber probablemente haya sido un campesino muy trabajador, de clase media-baja, a quien le faltaban los dientes frontales superiores (por lo que difícilmente fuese un vampiro). Tenía una clavícula rota, que no había cicatrizado bien al momento de su muerte, y una rodilla con artritis que podría haberle provocado cojera.