Leído

PABLO GIANCATERINO

Opinión calificada: “El reperfilamiento es jurídicamente intachable”

Sab, 31/08/2019 - 7:39pm
Enviado en:
0 comentarios

El proyecto de ley de reperfilamiento de la deuda que entró en el Senado contiene modificaciones a anteriores legislaciones aplicadas en sucesivos estados de cesación de pagos y falencia en el cumplimiento de los compromisos, en los cuales se aplicaron quitas en capital e intereses y se alargaron plazos de vencimientos. El default del 2001 lleva lo que va del milenio sin haber sido cerrado definitivamente, pese a los 2 canjes de 2005 y 2010, y al arreglo extrajudicial de las causas iniciadas por los fondos buitres y asociaciones de holdouts particulares en la corte de Nueva York. Uno de los letrados que más conocen de estos procesos, por haberlo vivido desde adentro de la intimidad, es Pablo Giancaterino, quien se abstrae de la tensión de los mercados y las repercusiones mediáticas para enfocar la iniciativa enviada por el oficialismo desde la seguridad jurídica que conlleva cumplir los contratos y las leyes extranjeras, a fin de poder sentar las bases para la futura formación de un mercado de capitales como política de Estado. Está de acuerdo con la equidad del reparto de los perjuicios que contiene el proyecto, ya que protege a los ahorristas individuales de cualquier tipo de exacción. Y resalta:

Contenido

De la aprobación del proyecto de ley de reperfilamiento de la deuda que acaba de ingresar por el Senado pende la estrategia dilatoria, como interpretó la prensa especializada internacional los anuncios formulados anteayer por el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza.  

La clave sería que se modifique el artículo 65 del régimen de pago de deuda soberana contenido en la ley de Administración Financiera, a fin de que el gobierno quede de manos libres para renegociar vencimientos sin tener que disponer quitas en el capital e intereses.

Como nadie de la Administración Macri hasta ahora precisó cómo se le daría forma práctica, la primera reacción del arco opositor fue que querría conocer la letra chica de la iniciativa ante de pronunciarse públicamente. 

La desconfianza y animosidad que despertó en los mercados el default selectivo declarado implícitamente por un día por un gobierno que viene de ser derrotado en forma contundente en las PASO confieren un marco emocional y subjetivo a la instancia parlamentaria que se abrió en lo inmediato que teñirá de tono político los debates en el recinto.

De ahí que el tratamiento técnico que se haga en las comisiones será condicionante y vinculante al momento de las votaciones en ambas Cámaras.

Consultado por Urgente24 el abogado especialista en la defensa de holdouts minoristas ante los tribunales de Nueva York en el juicio por default más largo de la historia, Pablo Giancaterino, afirma que el proyecto de reperfilar la deuda descripto por Lacunza es jurídicamente impecable y equitativo, aunque requiere del acompañamiento de una iniciativa parlamentaria que modifique la Ley de Administración Financiera.

Plantea que es fundamental la apertura de un camino que haga posible una negociación que permita estirar los plazos en mejores condiciones para los tenedores de bonos, evitando “apelar a las quitas que han sido recurrentemente contraproducentes para la formación de un mercado de capitales en el país, sin por ello haber podido desterrar las prácticas corruptas que se arman alrededor del endeudamiento”.

Testigo de movimientos especulativos con los bonos en el mercado en el megacanje de 2001 y los canjes de deuda de 2005 y 2010, le concede mucha importancia a que el paquete de reperfilamiento haya sido anunciado por el ministro Lacunza sin ninguna filtración previa y que en el espíritu se haya puesto a resguardo el principio de cumplimiento de los contratos y se respete la legislación de Nueva York en aquellos bonos sometidos a esa jurisdicción.

Según su experiencia, el quebranto del sistema siempre perjudica a alguien: a las personas físicas, a las jurídicas o a los bancos, y éstos últimos fueron los elegidos por las posibilidades que luego tienen de resarcir pérdidas en la relación cotidiana con el Banco Central. 

Cita como ejemplo la crisis del 2001, de la que con el tiempo emergieron con ganancias generalizadas. 

Acérrimo crítico del megacanje de Domingo Cavallo, deshecha por completo alguna relación entre las medidas que se proponen instrumentar y las de aquel entonces.

Image
Pablo Giancaterino.
Pablo Giancaterino.

Protección al minorista

Tomando lo que consta en los decretos, pone de relieve que el reperfilamiento no toca las condiciones pactadas en los canjes anteriores y deja afuera a los títulos de largo plazo, ya que llegan hasta los de 2023, características que merecieron, subraya, el elogio del candidato de Consenso Federal, Roberto Lavagna.

Otro punto que celebra es que sean activadas todas las comisiones relacionadas con la deuda externa, incluida la investigadora, lo cual sienta las bases de un control jurídico de lo hecho hasta el presente y lo que venga.  

“Hay que comprar pochoclos y sentarse a seguir los debates del proyecto”, bromea.

El antecedente de una propuesta oficial de reperfilar los vencimientos acumulados entre 2019 y 2020 data de octubre del año pasado, cuando el secretario de Finanzas, Santiago Bausili, la desarrolló en  una presentación hecha ante la comisión de Presupuesto y Hacienda del Congreso durante el tratamiento del Presupuesto, sostiene Giancaterino.

Y aunque como idea había tenido repercusiones favorables de la oposición, a punto tal que Axel Kicillof lo felicitó comparándola con un intento similar suyo en 2014 y hasta le pidió que trazara un escenario detallando tipo de bono y vencimientos, finalmente no prosperó, rememora.

Tanto él, como los diputados Marcos Lavagna y Diego Bossio se negaron en aquella oportunidad a firmar el proyecto porque iba incluido dentro de la ley de presupuesto y no en un cuerpo para ser tratado por separado, en virtud de que modificaría una ley. 

La impresión que le merece el buscado encuadre parlamentario de endeudamiento es que cuenta con el acompañamiento político del Fondo Monetario Internacional. Y que la misión técnica a punto de llegar dará el visto bueno a las cuentas del trimestre auditado para que el directorio libere el desembolso venidero de US$5400 millones que garantizará reservas para sofocar corridas cambiarias y llegar al recambio institucional sin mayores sobresaltos. 

“El mercado” por ahora ha dividido en 2 partes la lectura de las medidas de reperfilamiento de la deuda de corto plazo que acaba de anunciar el nuevo ministro de Hacienda, Hernán Lacunza: 

** la más indulgente, que el actual gobierno asume que paga en fecha el 15% de los vencimientos de LETES, LECAP, LECER y LELINK que caen del 30 de agosto al 15 de mayo de 2020; difiere a 90 días el 25% y a 180 días el 60% restante. O sea que, hasta el recambio presidencial, entrarán en esa programación unos US$2.000 millones entre los 4 títulos, según figura en la planilla entregada por el Ministerio de Hacienda, de modo que lo que muchos analistas financieros calificaron de default, en la práctica significa que se respetan los contratos y las condiciones.

** la más pesimista, que la Administración entrante hereda unos US$50.000 millones en lo inmediato, y si bien los voceros del Frente para Todos ganador de las PASO ha manifestado voluntad de pago, nadie representativo descartó que a su arribo al poder sea aplicada la ley de pago soberano, que en anteriores crisis de la deuda determinó quitas del 75%.