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EL PRECIO DE SOBREVIVIR

Kapos, un tema que muchos judíos no quieren abordar

Dom, 05/05/2019 - 10:36pm
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Por Urgente24

A la comunidad judía le duele todo debate sobrer los kapos, judíos para controlar judíos en los campos de concentración de los alemanes nazis. La susceptibilidad es elevada, repleta de reproches y también mitos urbanos. De alguna manera ocurre tal como con los peronistas, que nunca abordaron los detenidos-desaparecidos en la democracia (25/05/1973 a 24/03/1976).

Brazalete de 'Kapo' en un campo de concentración, usado por un interno judío encargado de las funciones administrativas.
Contenido

"Krankemann llegó al campo de concentración con la segunda remesa de criminales alemanes, trasladados desde Sachsenhausen el 29 de agosto de 1940. Se había hecho objeto de la inquina de muchos de los representantes de las SS, pero contaba con el respaldo de Karl Fritsch, el Lagerführer, y Palitzsch, el Rapportführer. Krankemann, hombre tremendamente obeso, acostumbraba sentarse en la apisonadora gigante que se empleaba para allanar la explanada situada en el centro del campo de concentración, destinada a pasar lista a los internos. 

-La primera vez que lo vi -comenta Jerzy Bielecki, uno de los primeros presos en llegar a Auschwitz- estaban apisonando la plaza situada entre los dos bloques, y el peso de la máquina era tal que las veinte o veinticinco personas que componían la unidad apenas eran capaces de hacerla avanzar. Krankemann los fustigaba con un látigo mientras gritaba: "¡más rápido, perros!".

Bielecki fue testigo de cómo se obligaba a trabajar a aquellos reclusos en la nivelación del terreno sin un descanso en todo el día. A la caída de la tarde, uno de ellos se desplomó de rodillas sin poder levantarse. Entonces, Krankemann ordenó a los demás que hiciesen pasar la colosal apisonadora por encima del compañero que se hallaba postrado. 

-Yo ya estaba acostumbrado a presenciar toda clase de muertes y apaleamientos -afirma Bielecki-; pero lo que vi en aquella ocasión hizo que se me helase la sangre en las venas (...)".
Laurence Rees,
"Auschwitz. Los nazis y la solución final"
(Planeta DeAgostini 2006. Pág. 60).


"(...) Afirma que personajes como los miembros de la Policía Judía del ghetto de Varsovia eran, en ocasiones, más violentos que los propios nazis. Un comportamiento que también se veía en los “kapos” de los campos de concentración (...)

Creo que a esta cuestión debería responder un psicólogo, pero me aventuro a decir que quizás querían despegarse lo más posible del resto de judíos, que se sabían condenados. Mostrando brutalidad te acercabas más a los nazis, lo que representaba la salvación, y te alejabas de aquéllos que iban a ir al matadero. Sería algo así como la exaltada fe del converso. Igualmente, si a una persona con tendencias violentas le das poder, dará rienda suelta a esa crueldad que lleva dentro. Eso lo sabían los nazis, por lo que solían escoger como “ kapos” a delincuentes comunes, que actuaban como perros de presa contra los otros prisioneros."
Manuel P. Villatoro,
Diario ABC, Madrid


"Karl, el líder del Bloque 13, no tiene parangón en perforar a un recién llegado. Le encanta hablar y se emborracha con alcohol de papa que obtiene en condiciones que han permanecido desconocidas. Tiene ojos locos y nos despierta por la noche para pronunciar largos discursos en una actitud teatral, de pie sobre una mesa. Ordena a los intérpretes traducir al ruso primero, porque está aprendiendo ese idioma; luego se acuesta, pero exige que nos quedemos para escuchar la traducción a otros idiomas, lo que debe hacerse en voz baja para no perturbar su sueño. Él cree que el francés es una lengua degenerada y que a menudo no traduce al lenguaje de Descartes sus lecciones morales y su limpieza. Él parece castigarnos.
     
Karl tiene un sentido del humor muy personal. Una noche, después de una alerta, anunció que tomó la decisión de no usar su látigo para golpearnos. Delante de nosotros, lo arroja al fuego y es traído por el sonriente Stubendiest. Luego, corriendo hacia las filas en pánico, aturde a media docena de desdichados, incluido un viejo coronel francés que se había sentado detrás de nosotros para dormir.
(...)"
Louis Maury,
"Cuando el odio levanta sus templos",
(Louviers, SNEP, 1950).


"(...) Esta categoría incluye "Kapos", el "Blockälteste", jefe de cuartel (...) que mantenía el orden en los cuarteles de los campamentos; y también los líderes del equipo de trabajo, liderando un comando de trabajadores.
Tenían sus delegados: el "líder del bloque" contaba con la asistencia del "Schreiber", una secretaria y el equipo de "Stubendienste" ("hombres tristes"), disciplinaban dentro de un bloque, distribuían sopa y vestimenta, realizaban tareas domésticas en la cuadra. Un poco menos importante en la jerarquía del "Bloque", el "Frisper", el barbero que afeitaba a los deportados y garantizaba la higiene."

Les Kapos


“A veces se dice, aunque sea una opinión poco extendida que los dirigentes judíos y las organizaciones judías en los países donde se desarrolló la masacre fueron los responsables de las atroces dimensiones de la catástrofe, y que, sin su ayuda, los alemanes no habrían logrado llevar a cabo el exterminio a tal escala”. 
Yitsjak Olshan,
Tribunal Supremo de Israel.

La policía israelí detiene a un ex Kapo. (Foto United States Holocaust Memorial Museum/Alice Lev)
La policía israelí detiene a un ex Kapo. (Foto United States Holocaust Memorial Museum/Alice Lev)


Según The Holocaust Encyclopedia, editada por Walter Laqueur y J. T. Baumel (New Haven & London: Yale University Press, 2001), Kapo (Funktionshäftlinge, o sea presos funcionarios) era el jefe de una unidad en un campo, aunque el término también se utilizó para referirse a cualquier colaborador nazi. 

Había diferentes tipos de campos: de trabajo y de trabajos forzados, de exterminio, de tránsito y de prisioneros de guerra. Con el tiempo la distinción entre campos de concentración y campos de trabajo se hizo difusa, ya que en los de concentración se realizaban trabajos forzados. 

El funcionamiento de los campos partía de un principio de delegación en el que los nazis “cedían” una parte de su autoridad en las víctimas, para ahorrar recursos humanos y rehuir futuras acusaciones. Así se atribuía a los prisioneros la responsabilidad de la organización rutinaria del campo. 

Uno de los prisioneros, el “decano de los judíos”, era el responsable de la buena gestión de cada campo. Tenía a sus órdenes a cierto número de “funcionarios”, tales como el “administrador del campo”, los “gendarmes”, los jefes de barracón, los jefes de equipos de trabajo, todos conocidos con el nombre de kapos. Todos dependían directamente del “decano”. 

Los kapos conducían a los prisioneros al lugar de trabajo, supervisaban su labor y los llevaban de vuelta al campo; resultaban responsables del reparto de la comida y de las horas de sueño. Eran prisioneros privilegiados, estaban exentos de trabajos forzados y disfrutaban de raciones alimentarias más generosas. Con este sistema los nazis lograron trastocar las referencias entre el bien y el mal en los prisioneros. 

Sin embargo, algunos kapos no fueron colaboradores y se comportaron honorablemente, manteniendo una cierta integridad moral que mejoró notablemente la vida en los campos, llegando a ser respetados por el conjunto de los presos. 

Por ejemplo, Walter Krämer fue kapo de la enfermería del campo de Buchenwald y en 1999 fue declarado "justo entre las naciones".

La figura del Kapo aparece en muchos libros: desde "Si esto es un hombre", de Primo Levi; a " El hombre en busca de sentido", de Viktor Frankl, y también en la autobiografía de Elie Wiesel, "La noche."

La película "Kapò", de Gillo Pontecorvo (1959) ganó una nominación al Oscar.

También aparecen "kapos" en "La vida es bella", de Roberto Benigni; "La decisión de Sophie", de Alan J. Pakula; "Nuit et brouillard", de Alain Resnais; "Portero de noche", de Liliana Cavani; "El fotógrafo de Mauthausen", de Mar Targarona; etc.

17/09/1947, Dachau, Alemania: 16 de los 19 acusados enjuiciados por delitos cometidos en el campo de concentración Mittelbau-Dora. El grupo incluía 4 Kapos. (Museo Memorial del Holocausto de USA).
17/09/1947, Dachau, Alemania: 16 de los 19 acusados enjuiciados por delitos cometidos en el campo de concentración Mittelbau-Dora. El grupo incluía 4 Kapos. (Museo Memorial del Holocausto de USA).

La supervivencia

La palabra probablemente viene del italiano: "Capo" es cabeza.

Según la Jewish Virtual Library, kapo es una contracción del término eufemístico Kameradschaftspolizei, algo así como "policía de camaradas".

Según Robert D. McFadden, ganador de un premio Pulitzer en 1996, la palabra procede del término Lagerkapo ("capitán de campo").

En el caso de que la palabra proviniese del italiano, no sería un término de origen militar, sino que probablemente llegara con obreros migrantes quienes se referían al capataz u oficial albañil que ejerce funciones de capataz en una obra de construcción. 

Posiblemente así pasó la palabra Kapo ya de forma temprana en el campo de concentración de Dachau (a 13 km. de Múnich, escenario de castigos crueles y modelo del sistema de campo eficiente) al lenguaje propio de los deportados (Lagerszpracha). 

En el campo de concentración de Auschwitz se usó el término kapo en las órdenes (Arbeitskommandos) que prohibieron explícitamente la participación de los kapos en los grupos de trabajo.

No realizaban trabajos manuales sino que ejercían funciones de supervisión, y tenían más posibilidades de supervivencia. 

La decisión de las SS (Schutzstaffel) de escoger a uno u otro prisionero como Kapo era táctica, y su objetivo era que las órdenes se transmitieran de la forma más fluida posible y se impusiesen sin escrúpulos. 

También hubo antiguos integrantes de la SA (Sturmabteilung o 'camisas pardas', organización paramilitar nazi desarticulada en la Noche de los Cuchillos Largos, del 30/06/1934) u otros presos políticos. 

En el campo de Ravensbrück, la SS elegía en un comienzo con frecuencia a prisioneros clasificados como 'antisociales' o 'criminales' para desempeñarse como Funktionshäftlinge.

Hacia 1941 se prefería a prisioneros políticos porque podían ser más eficientes y disciplinados.

Sin embargo, en varios campos de concentración se decidió un "servicio de orden judío" (Jüdischer Ordnungsdienst), heredero de la "policia judía" de los ghettos.

Un dato no menor: todo cambio de la estructura de administración de un campo conllevaba el cambio de la estructura de los kapos.

Obviamente era un privilegiado: escapaba del trabajo forzoso y podía obtener alimentos más fácilmente. A menudo vivía en una habitación privada en un extremo del pabellón.

Cada pabellón tenía su organización de kapos.
Cada pabellón tenía su organización de kapos.

La historia

"Lo que se necesita decir en general es que se debe hacer una distinción entre aquellos que se ofrecieron como voluntarios para las SS o la Gestapo y aquellos que pensaron que salvarían sus vidas cooperando. No puedes decir que Patty Hearst jugó el mismo papel que sus secuestradores. Lo mismo es cierto de cualquier kapo".
Rabbi Marvin Hier

"Hay una diferencia crítica entre los Barbies del mundo (N. de la R.: Klaus Barbie Altmann), los victimarios, y los Tannenbaums (N. de la R.: Jacob Tannenbaum, judío polaco que fue kapo en Görlitz), tan tristes, trágicos y despreciables como eran. Fueron víctimas. Eran personas que sucumbieron a un estrés increíble ".
Henry Siegman, el director ejecutivo del Congreso Judío Americano
 

En julio de 1934, el jefe de las SS, Heinrich Himmler, designó a Theodor Eicke, en ese momento jefe del campo de Dachau, como Inspector de Campos de Concentración y Unidades de Guardias. Estas unidades, que pasaron a ser conocidas como Unidades Calavera, eran los guardianes de los campos de concentración. 

En su nuevo puesto, Eicke tenía a su cargo la organización de la vida y los castigos de los prisioneros, con el objetivo primario de quebrantar la oposición al régimen nazi.

Entre 1936 y 1942, casi todos los campos fueron desmantelados, excepto Dachau, y se construyeron campos nuevos y más grandes: Sachsenhausen, Buchenwald, Mauthausen, Flossenburg, Ravensbrück, Auschwitz, Majdanek, Natzweiler, Neuengamme y Stutthof. 

Al comenzar la 2da. Guerra Mundial, los nazis establecieron campos de trabajo, de trabajos forzados y de “reeducación”. Desde 1937 muchas empresas aprovecharon el trabajo forzado de judíos alemanes, luego austríacos y, posteriormente, de todo el territorio nazi, alojándolos en campos de concentración o en condiciones parecidas. 

A partir del verano de 1938 los judíos fueron confinados en los campos de concentración por su sola condición de judíos, especialmente después del pogrom de noviembre de 1938 (Kristallnacht - La Noche de los Cristales), cuando fueron arrestados 36.000. Ese número creció y creció, en especial después de la invasión a la Unión Soviética. 

A fines de 1941 y comienzos de 1942, se establecieron los campos de exterminio en Chelmno, Treblinka, Sobibor y Belzec. Majdanek y Auschwitz, construidos originalmente en Polonia como campos de concentración, más adelante expandidos para funcionar también como centros de exterminio: Birkenau (Auschwitz II).

Desde febrero de 1942 hasta el final de la guerra, los prisioneros de los campos de concentración fueron obligados a trabajar en la industria de armamentos para la economía de guerra alemana. 

En ese momento, las SS crearon una oficina económico-administrativa central (Wirtschaftsverwaltungshauptamt, WVHA) para supervisar la utilización de prisioneros de los campos de concentración como mano de obra en empresas estatales y privadas. 

Los prisioneros tenían indicado lo que debían hacer durante el día. Si un prisionero no obedecía una orden era severamente castigado con azotes, confinamiento, privación de alimentos, etc. Los reclusos eran clasificados de acuerdo a su país de origen y al motivo por el cual estaban confinados. 

A algunos se les confiaron posiciones de supervisión o administrativas, como la de “alcalde” de la habitación, del bloque o del campo, o como kapos (capataces laborales). 

Esos puestos, que acarreaban ciertos privilegios, se otorgaban inicialmente a prisioneros alemanes, y en Auschwitz, a polacos. Pero hubo casos de judíos alemanes y judíos polacos.

Primo Levi cita en su obra el caso de prisioneros políticos alemanes utilizados como kapos por la SS para mantener el orden en campos con una gran número de prisioneros judios como Auschwitz. 

Había prisioneros políticos que en esta "zona gris" ética y moral utilizaban la violencia y coacción contra sus compañeros judíos. A cambio se beneficiaban de mejores condiciones materiales.

En octubre de 1942, la WVHA ordenó la remoción de los judíos de todos los campos de concentración dentro del Reich y su deportación a Auschwitz o Majdanek.

Presos en trabajos forzados construyendo el canal Dove-Elbe en Alemania, 1941-1942. Los Kapos llevan brazaletes blancos y negros. (Museo Memorial del Holocausto de USA)
Presos en trabajos forzados construyendo el canal Dove-Elbe en Alemania, 1941-1942. Los Kapos llevan brazaletes blancos y negros. (Museo Memorial del Holocausto de USA)

El debate

La historiadora israelí Idith Zertal, en su libro "La Nación y la Muerte - la Shoah en el discurso y la política de Israel", abordó el tema de los Kapos (págs. 129 a 151). 

Muchos de los supervivientes de los campos de exterminio fueron kapos, eso es algo conocido. En algunos casos, fueron señalados por otros compañeros sobrevivientes. 

Dicha confrontación moral entre presuntos colaboradores de todo tipo -incluyendo a judíos- y sobrevivientes fue un tema conflictivo, debatido en Israel en 1950, con motivo de la legislación de punición de los nazis y sus colaboradores. 

El debate jurídico de dicha ley en el Parlamento israelí –Knéset– fue el 1er. reconocimiento público de la Shoá, y se decidió dotar al Estado israelí de medios legales para llevar a los tribunales judiciales a colaboradores surgidos de entre la masa de supervivientes judíos.

No fue una legislación para juzgar a criminales nazis dado que pocos nazis culpables pondrían voluntariamente un pie en Israel sino que, según el ministro de Justicia, Pinjas Rosen, el texto “incumbe también a quienes cumplieron las órdenes de los nazis y, por desgracia, no tenemos la certeza de que algunos de ellos se encuentren entre nosotros, por pocos que sean. Aunque su número no supere.... el de los hombres justos buscados en vano en Sodoma, aunque sean muy escasos los delitos contemplados aquí, esta ley está justificada”. (Actas de la Knéset – sesión 131 – pág. 1148).

La ley pretendía calmar a una sociedad horrorizada y contrariada por el comportamiento de otros judíos durante la Shoá.

Israel incorporó ese enfoque en su Código Penal para purgarse como sociedad de su vergüenza judía, "purificar el ambiente entre los supervivientes que habían inmigrado y lavar el honor de los inocentes". (Comentarios de las Actas de la Knéset). 

Primo Levi: “La participación en la culpa de los colaboradores individuales, grandes o pequeños (...) es siempre difícil de determinar. Es un juicio que querríamos confiar sólo a quien se haya encontrado en condiciones similares y haya tenido ocasión de experimentar por sí mismo lo que significa vivir en una situación apremiante (...) La condición de ultrajado no excluye la de culpable y, muchas veces, la culpa es objetivamente grave, pero no sé de ningún tribunal humano en el cual se puede delegar su valoración." 

Durante la década de 1950, ocurrieron unos 40 juicios aplicando esa ley, incluyendo el del kapo Yaakov Honigman, con testimonios de los supervivientes, y descargos de los imputados, la rutina del terror, la opresión y los abusos cometidos. 

Todos los juzgados antes los tribunales en virtud de dicha ley –con la excepción del ex oficial SS, Adolf Eichmann. en 1961-, fueron ciudadanos judíos, inmigrantes supervivientes que a su llegada a Israel fueron reconocidos por otros supervivientes, a veces por casualidad. 

Hannah Arendt en su libro "Los Orígenes del Totalitarismo", pág. 545, afirma que eran “inocentes en todos los sentidos”, pues no estaban allí en virtud de un acto que hubieran cometido sino por el hecho de ser judíos. 

Arendt establece una distinción entre la situación de los dirigentes judíos en sus ciudades y comunidades durante el terror nazi, y la de los prisioneros de los campos de concentración y exterminio. 

Según ella, por terrible que fuese la opresión alemana, los primeros podían negarse a desempeñar el papel de dirigentes y rehuir la colaboración con la maquinaría mortífera nazi, mientras que la capacidad de elección de los segundos era prácticamente inexistente, debido a las condiciones de opresión, terror y violencia en que vivían. 

Los “colaboradores” más relevantes a los que se juzgó eran los comandantes y agentes de la policía judía de los guetos. 

Hay que tener en cuenta que con sus acciones participaban en redadas y detención hasta de niños y los entregaban a la Gestapo.

O ayudaban a los nazis a reunir a los judíos de algunas ciudades con vistas a una “selección”. 

Incluso en estos casos y pese a que hubo condenas el Tribunal Supremo llegó a absolverse o rebajar la pena de esos colaboradores. El tema es harto conflictivo y doloroso.

El juez Moshe Landau, del Tribunal Supremo israelí, afirmó que no era posible  "(...) condenar a los hombres corrientes que no supieron elevarse a tales cimas de moralidad, a causa de la opresión de un régimen cuyo principal objetivo era borrarlos de la faz de la Tierra (...) No debemos atribuir al legislador la intención de exigir un nivel de moralidad que el público no puede alcanzar, tanto más cuanto se trata de normas instauradas post factum. No nos engañemos pensando que, al juzgar según un criterio de pura moralidad los actos cometidos allí por nuestros hermanos perseguidos, aliviaremos la angustia por la catástrofe que sufrió nuestro pueblo”. 

Hubo juicios que entraron en el absurdo como el caso de Elsa Trank, en agosto de 1950, en Tel Aviv. Ella fue acusada de crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad, y otros delitos cometidos cuando era responsable del Módulo 7 del campo de mujeres de Auchwitz – Birkenau en el 2do. semestre de 1944. Se la acusó de golpear y someter a malos tratos a numerosas prisioneras de su módulo, de haber obligado a más de 800 reclusas a permanecer arrodilladas durante horas, antes y después de pasar lista, de no socorrer a las que se desvanecían, etc. 

Los hechos fueron cometidos por Elsa Trank cuando tenía 18 años. 

En verdad, "(...) la pérdida de toda humanidad, el desmoronamiento de toda referencia conocida del sentido del bien, la naturaleza arbitraria de los procesos vigentes en los campos, la exposición al frío y a otras penurias, la desnutrición, la brutalidad transformaron a los prisioneros de Auchwitz en “lobos” miserables, debilitados, congelados, famélicos, enfermos y violentos en ocasiones, que hacían acopo de sus últimos recursos para sobrevivir. “Hemos oído testimonios según las cuales las mujeres no se compadecían de sus hermanas, ni siquiera de sus madres”, declararon los jueces. (...)". 

El tribunal de Tel Aviv dictaminó que aunque Elsa Trank también estaba recluida como individuo perseguido, su comportamiento de golpear con las manos y obligar a estar de rodillas a prisioneras a modo de castigo, no puede considerarse en atención a las circunstancias exteriores como “crimen de guerra”, y que ella era culpable de agresión con lesión pero aceptó parcialmente el argumento de la defensa según el cual, en varios casos, la acusada había actuado con el fin de evitar consecuencias más graves que la violencia ejercida por ella. 

Después de constatar que Elsa Trank había sido recluida en condiciones muchos peores desde 1942 –antes de ser nombrada kapo de su módulo–, que había sufrido y que ninguna de sus acciones probaba que se identificara con los alemanes, los jueces la condenaron a 2 años de prisión a partir de la fecha de su detención. Y ya habían transcurrido 2 años desde su detención de modo que Elsa fue liberada el mismo día de la sentencia. 
El caso Kastner

“Cada uno de los miembros de los Judenräte es un criminal, un colaborador de los nazis” declararon en Israel grupos de izquierda, “todo hombre sabe que llega un momento en que más vale morir que transgredir ciertas reglas”. 

Rudolf Kastner.
Rudolf Kastner.

Un motivo importante fue que los Jundenräte que lograron emigrar a Israel, a menudo estaban ligados a la clase dirigente y a los principales partidos políticos israelíes, y algunos ocupaban puestos de responsabilidad en el Estado. Avraham Berman que había formado parte de las estructuras clandestinas del gueto de Varsovia, se refirió a “la maldita policía judía del gueto” y los Jundenräte como “esclavos voluntarios de los asesinos hitlerianos” –citado por Avraham Berman, Actas de la Knéset – vol. 14, 18/05/1953, pág. 1339.

Aun así hubo juicios de gente que formaban los Jundenräte, como el 'caso Kastner', que comenzó con una denuncia individual pero la supuesta víctima fue demandado por difamación por Kastner quien ya era vocero del Ministerio de Comercio e Industria de Israel.

El fiscal Maljiel Grunwald incriminó a Kastner le acusío de haber colaborado con los nazis en Hungría; haber declarado a favor del oficial de las SS Kurt Becher en los juicios de Nüremberg, facilitando su absolución; haber organizado la salida de Hungría de un tren con 1.685 judíos privilegiados salvando a su propia familia y a muchos de sus amigos o asociados; haberse embolsado fondos que no le correspondían, etc. 

Kastner ya había sido motivo de denuncias, rumores y acusaciones aunque sin pruebas suficientes para iniciar una investigación judicial. 

Pero un texto redactado por Grunwald fue tomado en consideración y se abrió un proceso con el objeto de depurar los hechos. Sin embargo, en lugar de un juicio “normal”, tal como en casos anteriores, donde el denunciado podía demostrar su inocencia de colaborar con los nazis, en este caso, el Estado judío acusó a Grunwald por difamación. 

Luego, el juicio escapó del control “político”, y el acusado Grunwald, con la ayuda de un juez independiente, pudo exponer en su defensa un alegato y acusación contra Kastner. Finalmente Grunwald fue absuelto y el tribunal no pudo lavar el honor de Kastner, tal como pretendía el Fiscal General, ni pudo exorcizar el demonio de la Shoá, ni resolver la cuestión de los Jundenräte, "y puede que nunca se resuelva", tal como declaró posteriormente el presidente del Tribunal Supremo Israelí. 

Kastner fue asesinado en Tel Aviv en mayo de 1957, un año antes de su absolución por el Tribunal Supremo.

Comentarios

Durante mucho tiempo creí que Kapo era la abreviatura de koncentrationlager arbeit polizei (perdon si la grafía en alemán no es correcta)