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A PROPÓSITO DE UN ANIVERSARIO

La monarquía constitucional, el lado B de José de San Martín

Lun, 25/02/2019 - 9:45pm
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Por Urgente24

Siempre es posible el inútil ejercicio de especular acerca de lo que pudo suceder pero no ocurrió: ¿y si hubiesen triunfado las invasiones inglesas, el Río de la Plata sería como Canadá o Australia en vez de 2 republiquetas sudacas? ¿Y si en vez de República el territorio hubiese avanzado hacia una monarquía, se hubiese impedido la guerra civil, la extensa dictadura de Juan Manuel de Rosas, la Gran Grieta levantada por Bartolomé Mitre y Domingo F. Sarmiento y otros desastres fundacionales? Estos pensamientos irrumpen a propósito del natalicio de José Francisco de San Martín, un defensor de la monarquía constitucional como forma de gobierno para estas tierras sudamericanas.

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José Francisco de San Martín y Matorras nació en Yapeyú, Virreinato del Río de la Plata; el 25/02/1778, hijo de Juan de San Martín y Gómez, teniente gobernador del Departamento Yapeyú, parte de la Gobernación de las Misiones Guaraníes, creada para administrar las 30 misiones jesuíticas guaraníes, luego de que la orden fuera expulsada de América por Carlos III en 1767.

Su madre, Gregoria Matorras del Ser, era prima hermana de Jerónimo Matorras, gobernador y capitán general del Tucumán.

El aniversario del nacimiento es una buena excusa para plantear una cuestión que permanece poco debatida en su propio país ya que San Martín, libertador de la Argentina, Chile y Perú, no tuvo protagonismo político en su país pero sí en Perú, donde pudieron conocerse en plenitud sus ideas sobre organización institucional.

En verdad, los grandes héroes de la independencia argentina -José Francisco de San Martín y Manuel Belgrano- nunca apoyaron una idea de República sino que preferían la Monarquía constitucional.

Belgrano fue el promotor del "Plan del Inca" como forma de Estado y de gobierno, y lo expuso en 1816 ante el Congreso de Tucumán, que estaba por redactar la Declaración de la Independencia de las Provincias Unidas del Sur, que incluía a gran parte de la actual Bolivia.

Belgrano promovía coronar a un Inca como rey, adecuando las instituciones a la restauración absolutista que promovía la Santa Alianza en Europa, y sumando el apoyo de los incas del Perú, Alto Perú y Ecuador en América del Sur.

San Martín fue un entusiasta simpatizante del "Plan del Inca".

También Martín Miguel de Güemes, al frente de las provincias del Norte.

Se opusieron los representantes de Buenos Aires, y tal como sucedió casi siempre en la historia del Río de la Plata, triunfaron las ideas del puerto y la Aduana de Buenos Aires.

San Martín retomó la idea monárquica cuando realizó su campaña en el Perú.

En aquel tiempo, el rey español Fernando VII ordenó a sus virreyes realizar negociaciones de paz. 

El 25/09/1820 ocurrió la reunión inicial entre los representantes de San Martín y los del virrey del Perú, Joaquín de la Pezuela, en la hacienda de Miraflores. 

Los representantes del virrey, Domingo Capaz, el conde de Villar de Fuente e Hipólito Unanue propusieron 

> la rendición del ejército patriota, 
> el reconocimiento de la autoridad del virrey como representante de Fernando XII, y
> la sujeción de San Martín a la Constitución liberal de Cádiz de 1812. 

Los representantes de San Martín (Tomás Guido, Juan García del Río y José Álvarez de Arenales), propusieron la formación de una monarquía peruana regida por un príncipe de la dinastía borbónica

No ocurrieron avances.

La nobleza residente en Lima consideró inútil el estilo de Pezuela y promovió el amotinamiento del general José de La Serna, en Aznapuquio el 29/01/1821.

Pezuela renunció a favor del general La Serna, quien más tarde fue aceptado por Fernando VII.

Entonces hubo una nueva propuesta a San Martín para una reunión, entre él y el virrey La Serna, además de algunos colaboradores de cada uno. 

El encuentro ocurrió en la hacienda Punchauca (Carabayllo) el 02/05/1821, y tampoco se alcanzó un entendimiento.  

La interpretación de distintas fuentes y diferentes historiadores coinciden en que San Martín trabajaba en la idea de una monarquía, pero no absolutista sino constitucional, con una Constitución Política con los derechos y deberes de las personas, un Congreso con representantes elegidos que limitara la concentración de poderes en el gobernante.

Hay numerosos estudiosos que afirman que San Martín quería escoger al monarca entre algún príncipe español de la casa de Borbón, que agruparía en un solo reino a los países que él había independizado y al resto de Hispanoamérica, desde México hasta el extremo sur de Argentina y Chile. 

Y mientras San Martín viajaría a Europa a buscar el candidato a monarca, el virreinato peruano quedaría al mando de un Consejo de Regencia encabezado por el virrey La Serna, que formaría un Triunvirato junto a 2 delegados (1 que lo representara y 1 por San Martín). Las decisiones serían tomadas en conjunto por los 3; de quienes dependería además el ejército libertador.

La Serna rechazó el planteo y también los líderes de los países que él quería unir:

** ¿cuál era la lógica de renunciar a la independencia que con tanto esfuerzo habían conseguido?

** ¿Habían luchado a sangre y fuego contra la monarquía para aceptar otra monarquía, aunque fuese independiente de España?

Pero era muy cierto el fundamento de San Martín, aún cuando no resultara políticamente correcto.

La teoría de San Martín era que los criollos americanos, que siempre dependieron de las autoridades coloniales que representaban al Rey, carecían de la experiencia política necesaria, lo que podría desencadenar en una cruenta guerra civil por apropiarse del poder. 

Y no se equivocó, pues sin San Martín en escena, y tampoco Simón Bolívar,  los caudillos militares provocaron un gran caos político en casi toda Hispanoamérica.

El diario limeño El Comercio realizó una investigación acerca de lo que ocurrió en en la hacienda Punchauca, aquel 02/06/1821, cuando se discutió la forma de gobierno que debía tener Perú.

Según las memorias del general Andrés García Gamba, San Martín le hizo una propuesta que suponía la entrega total de su propio ejército. Textualmente, según dichas memorias, San Martín planteó: “Que se nombrase una regencia compuesta por tres individuos, cuyo presidente debía de ser el general La Serna, con facultad de nombrar uno de sus corregentes y que el otro lo elegiría San Martín; que esta regencia gobernaría independientemente el Perú hasta la llegada de un príncipe de la familia real de España; y que para pedir a ese príncipe, el mismo San Martín se embarcaría seguidamente para la Península, dejando las tropas de su mando a las órdenes de la regencia”. La Serna pidió unos días para estudiar la propuesta con sus generales." 

¿Por qué una monarquía?

Bernardo Monteagudo, ministro de Estado del protectorado de San Martín en Perú, fue el principal ideólogo del plan monárquico. Según el historiador José Agustín de la Puente Candamo, Monteagudo afirmó que la moral del pueblo, el estado de su civilización, la distribución de la riqueza, así como las relaciones entre las clases que forman la sociedad son elementos importantes para determinar la mejor forma de gobierno. Él pensaba que en una democracia cada ciudadano precisa formación, preparación y el hombre peruano que había vivido tantos años bajo el régimen autoritario del virreinato, no estaba preparado para un uso amplio de sus derechos políticos. 

San Martín no quería una ruptura brusca. En Lima había una gran concentración de aristócratas y personas con títulos de nobleza. Y por eso nombró a varios en puestos públicos y estableció la Orden del Sol que tenía carácter hereditario. Incluso hay quienes sostienen que el rojo y blanco de la bandera peruana no fue por la sangre y la paz sino tomada de la Cruz de Borgoña, emblema de los reyes Habsburgo. 

Pero al tratar de ganarse a los indígenas y afrodescendientes declarando la abolición del tributo a la corona española y decretando que los hijos de los esclavos que se unieran al ejército patriota serían libres, los aristócratas se enfrentaron a San Martín porque temieron quedarse sin mano de obra

Personajes de la época como José Faustino Sánchez Carrión, cuestionaron la propuesta de San Martín porque, si bien el sistema monárquico era el más sencillo de gobierno, no formaba ciudadanía: “Por la blandura de nuestro carácter seríamos excelentes vasallos y nunca ciudadanos”, manifestó, puro idealismo y poco realista el tal Sánchez Carrión. 

La idea de San Martín fue rechazada y La Serna salió de Lima con su ejército hacia Cusco, donde se resistió a reconocer la independencia del Perú durante 3 años más. 

Según el historiador José Agustín de la Puente Candamo, quizás por su carácter reservado o por una estrategia mal calculada, San Martín nunca presentó su plan de modo claro y completo y eso generó un clima de incertidumbre y sospechas. 

Luego, con la llegada de Bolívar, el sistema republicano se impondría al monárquico.