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POR QUÉ FRACASAN LOS PLANES ECONÓMICOS EN ARGENTINA (4)

Lagos en U24: "La clase media tiene expectativas de ser más rica de lo que es"

Dom, 11/08/2019 - 1:16am
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Ex vicepresidente del Banco Central, Martín Lagos nació en Chile mientras su padre, militar, estaba en misión diplomática en el país trasandino. Pasó por la Fundación de Investigaciones Económicas de Latinoamérica (FIEL), fue durante muchos años el economista del exBanco de Boston, director ejecutivo del Consejo Empresario Argentino y presidente del Consejo Superior de la Universidad del CEMA. Subraya el período de 15 años que medió entre el Rodrigazo y la Convertibilidad de Carlos Menem como muy malo, incluyendo el final peronista, los militares y Alfonsín. Lamenta de que no haya en el país una dirigencia política que sea capaz de llevar adelante un pacto como el de la Moncloa y que arbitre la contradicción entre las expectativas, sobre todo de la clase media, que tal vez se cree más rica de lo que es, y lo que están dispuestos a hacer: las ganas de trabajar.

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El enfoque que le da Martín Lagos a los recurrentes fracasos en la implementación de planes económicos empieza por advertir que no se puede tener una inflación o una política monetaria lógica en un país en el que siempre el fisco está manoteando plata y que los países más pobres de la región nos alcanzan.

Sin embargo, en seguida, él contrapone un mensaje optimista: “Este no es el peor país, ni inviable, hay cosas que se mueven, algunos sectores que crecen: lo demuestran los bolivianos, paraguayos, peruanos, colombianos, venezolanos que siguen llegando. Los más preparados consiguen rápidamente empleo, posiblemente por estar dispuestos a trabajar en condiciones que un argentino no acepta, y en servicio doméstico y construcción la inmigración viene de países que están creciendo más que el nuestro, y al provenir de segmentos más bajos sus ingresos son menores. Atienden al sector más rico de la población y les alcanza lo que les pagan para mandar plata a sus familias”.

Estudioso de la historia económica, analizó la temática en sendos libros que publicó con Juan Llach: “El progreso y el retraso de la Argentina” y "El país de las desmesuras".

-Vayamos por partes. El peronismo tuvo la responsabilidad en los años iniciales, porque en el momento que tomaron la Argentina, en la posguerra, en el mundo se desarmaba todo el esquema proteccionista que se había montado en los ´30 y el comercio empezaba a crecer. Gracias a ello, países como Japón, Alemania  o España despegaron en base a una globalización. Inclusive después se llegó a la liberación de las cuentas de capital. Pero todo fue muy gradual. La idea era que la economía iba a crecer en base al comercio mundial, habiendo heredado un esquema cerrado, proteccionista, cuya raíz eran los conservadores del ´30, con control de cambios, sustitución de importaciones. Si habían colapsado nuestras exportaciones de trigo y carne ¿qué hacer?: exportar otras cosas.

Cuando nadie compraba nada, en lugar de sustituir exportaciones, sustituimos importaciones. Se podrían discutir alternativas como la de (Federico) Pinedo o (Raúl) Prebisch, e inclusive si había empresariado dispuesto a una estrategia exportadora. Pero llega (Juan Domingo) Perón en 1946, con el mundo yendo en otra dirección, y profundiza el cierre de la economía, por lo que en los ‘50 pierde contacto con el mundo. En los ´30 y ´40 las tasas de crecimiento ya no se parecían. Quienes lo siguieron, la misma Libertadora, después Arturo Frondizi, trataron de corregir algunos de estos sesgos. Porque Perón agregó, a lo que habían hecho los conservadores, la inflación. Hasta el '40, '45, el equilibrio fiscal se mantuvo y las distorsiones más bien estaban en el comercio exterior, pero no tanto en la economía monetaria y fiscal. Perón le agrega desequilibrio fiscal, crecimiento descontrolado del Estado, una inflación del 20% a 30% anual

Eva Duarte
Eva María Duarte de Perón en acción. Un problema central que debe resolver la sociedad argentina es que el asistencalismo no se puede hacer a costa de provocar desequilibrio fiscal. Se hace con los recursos disponibles, si fuese necesario, pero no con los recursos inexistentes.

-¿Y los que vinieron después?

-Los sucesores tuvieron que convivir con el peronismo proscripto, que ya era una anormalidad, pero afrontaron una situación de la que el golpe del '55 de algún modo salvó a Perón. En el '50 ya había habido un primer cimbronazo con la balanza de pagos y tuvieron que ajustar. Vino (Alfredo) Gómez Morales y aplicó un plan duro por la escasez de divisas, a los sindicatos (que ya estaban alineados con el Partido Justicialista) les puso un poco de presión, pero no cambió en lo esencial el modelo y el desequilibrio fiscal y la inflación continuaron. Y lo mismo ocurrió con la economía cerrada e ineficiente: la exportación era mínima, el campo estaba castigado. En el '52 y '53 ya hubo desabastecimiento de harina que obligó a comer pan negro, no había nafta ni electricidad, y se le iba a poner peor y Dios sabe qué efectos tendría todo esto sobre la popularidad de Perón. Pero le hicieron el golpe y se fue como el campeón para los asalariados, los pobres. Los que vinieron después, por un motivo u otro, no tocaron mucho. Primero, porque no estaban convencidos de que fuera mala la política económica, y luego porque, aunque lo estuvieran, no había poder político para hacerlo. Eran minorías que se dedicaron a corregir quizá los aspectos más groseros del peronismo: las empresas del Estado siguieron como estaban, todas con déficit, la industria siguió protegida, vino Frondizi y amplió la base para profundizar la sustitución de importaciones. Por aquellos años empezó a notarse la limitación de esas estrategias porque en algún momento hay que importar y así se llega a la restricción externa. Con el plan petrolero, él sorteó el déficit energético, entonces aparece de nuevo la idea de incentivar al campo y se orientan en esa dirección las políticas cambiarias. O sea que de algún lado tendrían que salir las divisas para financiar el desarrollo de la industria sustitutiva. Hasta aparecieron programas de estímulo, como devoluciones de impuestos, a las exportaciones no tradicionales, lo cual de algún modo mitiga el sesgo antiexportador del peronismo.

-¿Qué hicieron los militares en cada uno de los golpes de Estado?

-A los militares les gustaban estos modelos. Dicen que (José Alfredo) Martínez de Hoz era liberal, pero en realidad venía de Acíndar, una empresa siderúrgica recontraprotegida. Le hubiera gustado privatizar ENTel o Aerolíneas, pero sin tocar demasiado el núcleo industrial.  

José Alfredo Martínez de Hoz
"Dicen que (José Alfredo) Martínez de Hoz era liberal, pero en realidad venía de Acíndar, una empresa siderúrgica recontraprotegida".

Influencia peronista

-¿Quiere decir que el peronismo, finalmente, había vacunado a toda la dirigencia industrial, sindical, militar, política, eclesiástica del país? 

-De la boca para afuera se peleaban, Perón estaba en Madrid pero muchas de sus políticas continuaban y hasta la Iglesia (Católica Apostólica Romana) aceptó que fuese éste el precio de la paz social. Lo preferían a un esquema competitivo como el que traen los economistas de Chicago, pese a que termine provocando desajustes. Aunque se incluye la experiencia de (Carlos) Menem como peronista, tal como decía Armando Ribas, fue el suyo el gobierno menos peronista que ha tenido la Argentina en 50 años. En comparación con los gobiernos militares, hizo una revolución, al privatizar las grandes empresas del Estado, y con (Domingo) Cavallo ganó, porque hizo la convertibilidad con un mecanismo para eliminar la inflación, aunque la situación fiscal siempre presionó hasta que la hizo explotar. De alguna manera cambió el paradigma de Argentina. Y Cavallo hizo una apertura, no total, pero los aranceles bajaron, sobre todo la dispersión. Le das 100% de protección al que hace la birome, pero el plástico lo puede importar a 0% y nadie fabricaría una birome en esas condiciones. Se pueden hacer muchas críticas, las privatizaciones podrían haberse hecho con más competencia, o a precios menores, había temas de energía, transporte, puertos. A la convertibilidad la volteó una crisis fiscal, que confirma que no se puede tener una inflación o una política monetaria lógica en un país en el que siempre el fisco está manoteando plata.

Carlos Menem y Domingo Cavallo
"En comparación con los gobiernos militares, Carlos Menem hizo una revolución, al privatizar las grandes empresas del Estado, y con (Domingo) Cavallo ganó, porque hizo la convertibilidad con un mecanismo para eliminar la inflación",

-¿Cómo encajaría el fracaso del pacto social de Gelbard en este análisis?

-Fracasó porque junto con el congelamiento de precios y salarios no se detuvo la emisión de dinero, que fue del 100% anual. Tapó la olla pero se escapaba por debajo. Rodrigo pasó a la historia porque la destapó. Si no hay una dirigencia política nacional que entienda que los controles de precios que se quieren poner para bajar la inflación y vencer la inercia tienen que ser consistentes con la política monetaria, La cuestión es quién sería la mente directriz de un pacto social, con el músculo suficiente para caerle encima al que se quiera salir de lo acordado. Hay quienes dicen que se llegará a eso cuando la cosa explote. Sí lo hubo en el 2002, se hizo un ajuste pero vino Néstor (Kirchner) y lo liquidó en cuatro años. (Martín) Lousteau dice que un pacto debería armar un plan y este le debería dar consistencia al pacto. Hay que juntar ambas cosas. 

-Además de la crisis fiscal, ¿cómo afectaron la convertibilidad el Tequila, el Vodka, el Caipirinha que se sucedieron en el segundo mandato de Menem?

-Pusieron a la Argentina contra las cuerdas y podrían haber sido una gran excusa para abandonar la política de tipo de cambio fijo. Es una mala política resolver todo vía devaluación, pero hay momentos que es mejor que no hacerlo. Antes del euro, los países de Europa: Francia, Italia, Gran Bretaña, todos iban devaluando lentamente respecto del marco alemán, pero porque eran menos disciplinados que los alemanes: tenían más inflación, daban aumentos nominales del salario más altos, tenían menos productividad, emitían más deuda pública, cuando la cuestión requería, la lira bajaba respecto del marco alemán 7%, la peseta 2%. Eran mecanismos de corrección, pero moderados. No había devaluaciones del 50%, lo cual no exigía "correr" atrás de las otras monedas. Se usó la devaluación de las monedas domésticas como un mecanismo razonable. Cuando se lo usa groseramente, la dolarización es bestial.

-¿Qué enseñanzas le hubiera dejado el euro a la Convertibilidad?

-Los europeos apuestan al euro, pierden el margen de ajuste que utilizaban todos los años y esto crea problemas. Comparando costos y beneficios, aún los países que han tenido que adaptarse más duramente al marco, la ventaja ha sido que la tasa de interés sea igual en Portugal que Alemania. La convertibilidad nunca llegó a convencer a la gente que el peso era igual al dólar, en parte porque dependía de una ley del Congreso. Los contratos por las tarifas de los servicios estaban dolarizados, los préstamos a más de un año o dos eran en dólares, lo mismo los contratos de alquiler. Quizá Domingo Cavallo cometió un error ahí al no permitir la indexación, si bien la idea era eliminar la inercia inflacionaria. Cuando fracasa el 1 a 1 viene la oleada populista de 2002/2003 y desde entonces la economía rebota unos años, viene el boom sojero, pero de 2010 hacia acá no pasa nada.

Raúl Ricardo Alfonsín: Tal como sucede con casi todos los radicales, nunca entendió de qué trata la economía.
Raúl Ricardo Alfonsín: Tal como sucede con casi todos los radicales, nunca entendió de qué trata la economía.

De Isabelita a Menem

-Desde 1950 el PIB per cápita argentino creció apenas 2,7% hasta nuestro días, muy por debajo del resto de los vecinos, ¿a qué obedece?

-El período catastrófico del país abarca desde el gobierno de 'Isabelita' (María Estela Martínez de Perón) a la llegada de (Carlos) Menem. Fueron 15 años muy malos que incluyeron el final peronista, los militares y (Raúl) Alfonsín. Nuestro PBI per cápita claramente retrocede. En el siglo XIX estábamos parejos con los principales 16 países del mundo, hacia 1930 se atrasa, y sin contar el período de la guerra, la evolución acompaña hasta 1970 al lote de los países ricos. Están esos 15 años en los que inclusive la inflación se descontrola, luego Menem, 2002 y lo que siguió hasta que en 2008 volvió a estancarse.    

-¿El bicho de la dolarización pico con la tablita de Martínez de Hoz y la apertura al flujo de préstamos financieros internacionales?

-La dolarización como deseo de protegerse es un poco anterior a la tablita. Todavía con (Juan Carlos) Onganía, Argentina emitía bonos en pesos y dólares, no mucho, y con (Alejandro Agustín) Lanusse aparece el famoso Valor Nacional Ajustable (VANA), ya no se emitía bonos a tasas fijas. El Rodrigazo agarró a un montón de gente con pesos y a partir de ahí se empezaron a usar transacciones en dólares para las operaciones inmobiliarias. Cuando la gente ve que no se domina la inflación, viene Martínez de Hoz y sigue en 200% a 300%. Llegó al 80% con la tablita, viene (Roberto Eduardo) Viola y vuelve a saltar a 3 dígitos, con (Raúl Ricardo) Alfonsín ni hablar, superó al 400% a 500%. Desde el comienzo de los ´70, la dolarización se torna campante. La tablita, la convertibilidad intentan dar certezas y no lo logran: o te colocás en pesos a tasas muy altas o le refugiás en dólares. 

-¿Podría adjudicarse a malas praxis económicas la perpetuidad de estas crisis?

-A veces pienso que tenemos mala suerte. Porque Chile tuvo un dictador, como (Augusto) Pinochet, España tuvo a (Francisco) Franco, y cada uno de ellos, con el costo humano que ello representó, dejaron a sus países mejor que cuando llegaron. La clase política chilena 'compró' la política económica de Pinochet y así la continuó. Franco en los últimos años trajo a la clase política que hizo el Pacto de la Moncloa. Argentina tuvo un líder como (Juan) Perón que no dejó nada, porque en el fondo los dirigentes que tenían pensamiento, como (Alfredo) Gómez Morales, hubieran estado de acuerdo con muchas cosas que estamos diciendo. Había sido ministro en el '51 y '54, y lo pusieron de vuelta en el '74, cuando José Ber Gelbard hizo el desastre que hizo, y bueno, pienso que históricamente hemos tenido mala suerte, aunque (Eduardo) Duhalde haya dicho que estamos condenados al éxito. Los militares que tuvimos fueron unos quesos, política y económicamente, ni siquiera sabían hacer lo suyo, porque la guerra de las Malvinas fue un fracaso. No somos capaces de generar una clase política, responsable de la pública, que haga un pacto como de Moncloa. No hemos tenido una dirigencia lúcida. 

Juan Domingo Perón
"Argentina tuvo un líder como (Juan Domingo) Perón que no dejó nada,"

-¿Dónde cree que había puesto el huevo la serpiente?

-En el libro “El eslabón perdido”, Pablo Gerchunoff afirma que la primera guerra le dio un sogazo a la economía argentina y que al lado la crisis del 2002 fue un poroto. La conclusión es que rearmaron un poco el esquema que había demostrado ser vulnerable en el 14/15 con la guerra y seguía siéndolo. En esos años, la dirigencia argentina estaba compuesta por los hijos y los nietos de la llamada generación del ´80 y tampoco supieron bien qué hacer: cepillaron un poco las importaciones, vino (Raúl) Prebisch y puso el control de cambios que al principio era un queso y lo mejoraron un poco, luego llegó Federico Pinedo padre, que decía que con esta industria artificial no irían a ninguna parte, pero por ese momento los radicales estaban peleados con (Ramón) Castillo por el fraude, el plan se fue al carajo, y así llegan los militares nacionalistas del '43, llegaron cuando estaba terminando la guerra en Europa y simpatizaban con los alemanes.

José Félix Uriburu
José Félix Uriburu: "Quería hacer corporativismo, la sociedad se lo sacó de encima. Luego Juan Perón lo hizo a su modo".

Mi padre era militar, cuando tenía 29 años marchó como teniente con la columna rebelde de José Félix Uriburu y afirmó que sentía en el '43, ya como teniente coronel, que los ideales del '30 habían sido traicionados: (Agustín Pedro) Justo, los políticos, la concordancia, porque Uriburu no hizo una revolución contra Hipólito Yrigoyen sino contra el sistema, quería cambiar la Constitución, quería hacer corporativismo. La sociedad se lo sacó de encima. Llega la concordancia, después viene (Juan Domingo) Perón a hacer todo eso a su modo: estatiza los ferrocarriles, que era una idea que se discutía hacía 10 años, echa a todos los que sabían manejarlos y pone sindicalistas, con lo que los convierte en un desastre. Francia, Italia, Alemania, Inglaterra estatizaron empresas y no las pusieron a perder plata, a tomar amigos.    

-¿Cuál sería la conclusión?

-Los planes económicos fracasan porque hay un tema dentro de la sociedad misma que amerita ser hablado con sociólogos, no con economistas: hay una contradicción entre las expectativas, sobre todo de la clase media, que tal vez se cree más rica de lo que es, y lo que están dispuestos a hacer, las ganas de trabajar. Se arma una gran resistencia al cambio o una gran demanda. Se cree que el próximo gobierno nos va a salvar, que va a aumentar los ingresos, pero ni hablar de cambiar mucho la legislación laboral o la manera de encarar los negocios. Pero encima que es un país con una clase empresaria poco dinámica, con las nuevas tecnologías se crean empresas capaces de eliminar empleos.

Fernández Fernández
"Si se sigue con esta cosa media gradual, viene Macri cambia un cachito, no se logra nada y acabás con más pobres que antes que dependerán de los planes. De modo que si no ganan Alberto Fernández-Cristina ahora, será en 2023."

Tengo colegas muy pesimistas que advierten que mientras el país no cambie radicalmente su esquema, achique el sector público, baje los impuestos, modifique la legislación laboral de manera de no haya riesgo de juicio cada vez que se toma a alguien, no va. Si se sigue con esta cosa media gradual, viene Macri cambia un cachito, no se logra nada y acabás con más pobres que antes que dependerán de los planes. De modo que si no ganan Alberto Fernández-Cristina ahora, será en 2023.

Comentarios

Dr Lagos: Los países que Usted menciona son exportadores de pobres. Resuelven buena parte de su economía con las remesas que mandan estos expatriados.