El día del felino más amigo

El día del felino más amigo

Jueves 08/08, Día Internacional del Gato, felino que ha acompañado a millones de humanos, y ha sido/e protagonista de leyendas y cuentos. Se conmemora desde 2002, iniciativa del Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW): agosto es la época del año en la que los felinos se encuentran en el apogeo de su fertilidad. Oportunidad en la que se recuerda que hay que proveerle una dieta equilibrada, asegurarle agua y procurar que socialice.

 

Hallazgos genéticos señalan que los gatos domésticos proceden del gato silvestre de Oriente Medio. El gato doméstico -presente en las culturas egipcia, japonesa, china y escandinava- es una de las mascotas más populares pero puede vivir en ambientes silvestres formando pequeñas colonias relacionándose con otros gatos monteses y los seres humanos no controlan el suministro de alimentos o la cría.
El gato es un cazador. Los gatos en libertad viven de forma semisalvaje y cazan ratones y ratas, por ejemplo, que de otra forma comerían los granos. Domesticado, captura insectos, ratones y pequeños pájaros, aunque generalmente no los consumen. Incluso, las presas pueden ser utilizadas como obsequio para el dueño. Son preferidos por sus hábitos de limpieza, el bajo nivel de atención y cuidados requeridos para su manutención: es muy independiente en relación a su dueño.
El rastreo del ADN mitocondrial concluye en hembras ancestrales para todas las subespecies gatunas; con una procedencia directa de los gatos salvajes del Medio Oriente. Evidencias arqueológicas indican que uno de los primeros lugares de domesticación fue la isla de Chipre, y poco tiempo después ya eran comunes en las culturas de la Creciente fértil. Hace unos 3.500 años, quizás a través de comerciantes fenicios, el gato fue introducido en Europa continental desde el Antiguo Egipto.
Los humanos y los gatos poseen un rango de audición similar. Sin embargo, los gatos pueden oír sonidos a tonos mucho más agudos. Pueden escuchar 2 octavas más alto que los humanos y una octava y media más que los perros. Cuando están escuchando algo, sus orejas rotan en esa dirección. Pueden rotar las orejas independientemente para precisar el origen del sonido efectuado a casi un metro, con un margen de error de 7,5 cm.
Para los egipcios eran sagrados y matar uno era una condena de muerte. La diosa Bastet tenía cabeza de gato. Cuando un gato moría, a veces se le momificaba y la familia se afeitaba las cejas. La diosa nórdica Freya conducía un carruaje volador tirado por gatos. Pero durante la Edad Media, se estableció el mito de que eran familiares de las brujas: a veces se los quemaba vivos o se los tiraba desde la cumbre de edificios altos durante las festividades. En Occidente se asoció al gato negro con la mala suerte.
Al igual que los perros, son digitígrados: caminan directamente sobre los dedos de sus patas. Todos los felinos colocan su pata trasera casi sobre la huella de su pata delantera, minimizando el ruido y el rastro visible. Esto también proporciona la sensación de terreno firme para sus patas traseras de 4 dedos (las delanteras tienen 5 dedos).
Dicen que en la casa del profeta Mahoma había gatos.​ Una leyenda de Turquía afirma que les permitió entrada al paraíso y que siempre caen de pie porque al Profeta le gustaba acariciarles el lomo.​ Otra leyenda asegura que, cuando su gata favorita, Muezza, se quedó dormida sobre la manga de su túnica, prefirió recortar la manga antes que despertarla.​ La predilección de Mahoma por los gatos ha provocado que en algunos países islámicos se les tengan especiales cuidados.
Igual que los perros, poseen un tapetum lucidum que refleja la luz adicional hacia la retina, y le otorga la capacidad de ver con poca luz. En presencia de luz abundante, el iris del ojo del gato se cierra bastante, reduciendo la cantidad de luz en la retina y mejorando la profundidad de campo. Tiene un umbral de detección de luz 7 veces menor que el de los humanos.
Los gatos ven a los humanos como a un sustituto de sus madres y, durante su madurez, viven una especie de prolongación de la época en la que son cachorros. Pero en estado salvaje, es un animal cazador, muy social, que establece colonias más o menos jerarquizadas y los machos marcan el territorio orinando.
Pueden sufrir enfermedades psicológicas tales como el estrés, que le provocará desarrollar un comportamiento neurótico. Su vejez es abrupta​. Dura casi 1 año y desemboca en la muerte. Un ejemplar viejo desarrolla cataratas y se vuelve más lento. También pierde el olfato. Generalmente duerme todo el día, muestra de su extremo cansancio.