Asesinar a mansalva y transmitirlo por Facebook: El mal desde la mirada de Hannah Arendt

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NUEVA ZELANDA

Asesinar a mansalva y transmitirlo por Facebook: El mal desde la mirada de Hannah Arendt

Vie, 15/03/2019 - 14:44
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Por Urgente24

El brutal ataque cometido en Nueva Zelanda contra 2 mezquitas, donde al menos 49 personas fueron asesinadas, y que uno de los atacantes transmitió a través de Facebook Live, hace que nos recorra un escalofrío por la espalda. Al mismo tiempo, nos obliga a repreguntarnos por una de las cuestiones más viejas de la humanidad: ¿qué es el mal y por qué existe? Hannah Arendt estudió el tema en relación al nazismo y a quien diseñó el genocidio judío, Adolf Eichmann, para entender el mecanismo que sucede en la mente de alguien que lleva a cabo un asesinato en masa. Para Arendt, el mal radical implicaba la creencia de que los seres humanos son superflúos y reemplazables. Eichmann no era un monstruo sádico, sino alguien "espantosamente normal". Ella advirtió que mientras continuáramos pensando en el mundo en términos utilitarios, advendrían nuevas masacres.

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Este viernes 15/3, al menos 49 personas fueron asesinadas a los tiros dentro de 2 mezquitas de Nueva Zelanda, y más de 20 personas resultaron heridas. La Primera Ministra, Jacinda Ardern, describió al hecho como un ataque terrorista. El Primer Ministro australiano, Scott Morrison, llamó a la masacre un "ataque extremista de derecha". Los ataques tuvieron lugar durante los rezos del viernes -día sagrado para el islam-. Uno de los terroristas, identificándose como Brenton Tarrant, de 28 años, transmitió la masacre en vivo a través de Facebook. El video, que fue removido de la plataforma poco después, mostraba al hombre conduciendo hacia la mezquita, entrando y disparándole a la gente al azar, explica el diario The Guardian. 

El nivel de atrocidad y crueldad implicado en esta masacre, nos obliga a repreguntarnos sobre el origen de la maldad humana. Quien estudió la cuestión en profundidad fue la filósofa judía alemana, Hannah Arendt. Si bien la obra de la filósofa es extremadamente extensa y profunda, y estudiarla requeriría más de una vida, intentaremos arrojar algunos conceptos suyos sobre el tema, a partir de un libro que explica su pensamiento.

Arendt toma el término del "mal radical" de Immanuel Kant pero le da otro significado. Para ella, el mal radical implicaba la creencia de que los seres humanos son superflúos y reemplazables. Arendt advirtió, tras estudiar la fábrica de muerte diseñada por los nazis para exterminar a judíos, gitanos, homosexuales y otros, que mientras continuáramos pensando en el mundo en términos utilitarios, advendrían nuevas masacres, dado que más grupos de gente serían considerados superflúos.

Arendt estuvo presente durante todo el juicio a Adolf Eichmann -responsable de la logística del genocidio judío- en Jerusalén, en 1962, con la esperanza de atestiguar de primera mano el mecanismo que sucede en la mente de alguien que ha llevado a cabo o contribuido a llevar a cabo un asesinato en masa.

Eichmann, se sorprendió Arendt, no resultó ser el monstruo que todos esperaban, plantea Karin A. Fry en el libro "Arendt: A guide for the perplexed" ("Arendt: Una guía para los perplejos"). Arendt vio en él a una figura patética, incapaz de sentir empatía, alguien imposibilitado de ponerse en el lugar del otro, y quien no poseía reflexión o pensamiento. Arendt fue duramente criticada por plantear que Eichmann no era un monstruo sádico, sino alguien "espantosamente normal". En su estudio "La banalidad del mal", Arendt vislumbra el mal como una capacidad particular para dejar de pensar. Para Arendt, "no es que el mal sea banal porque no es importante, sino porque puede ocurrir sin intenciones diabólicas y es ha menudo el resultado de una falla en el pensamiento", explica Fry en su estudio.

El peligro de creer que hay un grupo de gente que es superflúo, reemplazable, eliminable, es una herencia de los totalitarismos hasta nuestros días. La forma en que esto se presenta ha menudo hoy es el cinismo. La falta de pensamiento y carencia de sensibilidad y empatía que Arendt marca como componentes del mal banal, son características de nuestro tiempo. Las redes sociales son terreno fértil donde esta despersonalización del otro se pone muchas veces de manifiesto. El otro es un nadie, alguien a quien puedo eliminar. Por supuesto, el mal no nació en el ser humano junto con las redes sociales. Estas, como cualquier otra tecnología, pueden ser usadas tanto para el bien como para el mal. En este caso, fueron utilizadas para que el mundo viera el atroz acto cometido, no por un monstruo, sino por un humano. Del otro lado estamos los que miramos. Miramos todo, embobados como estamos por la saturación de imágenes a las que estamos expuestos diariamente.

Siguiendo este razonamiento, el mal no es una fuerza satánica que posee a una persona ni es perpetuado por monstruos, sino que es la capacidad que tiene cada uno de nosotros de desapegarse de su humanidad y convertir al otro en un objeto.