La vida en una murga porteña: Emotivo retrato en el diario The Guardian

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La vida en una murga porteña: Emotivo retrato en el diario The Guardian

Lun, 04/03/2019 - 6:26pm
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Por Urgente24

Los argentinos a veces necesitamos de la mirada de alguien de afuera para poder ver la riqueza de nuestra cultura, de nuestra particularidad. En nuestro país existe una fuerte movida murguera, cuya vida, colores y sueños son ampliamente ignorados por los medios masivos de comunicación. Quizás esto es por el prejuicio -consciente o no- de que esta forma de expresión es menos importante por formar parte de la cultura popular. El diario británico The Guardian, a través de la lente de una fotógrafa free lance, pudo destacar lo que nosotros no vemos aunque esté al ladito nuestro. La murga, espacio social que abriga, crea redes, y donde son concebidos amores, sueños y esperanzas.

Presentación de "La locura de Boedo" en Almagro. /Foto:Kate Stanworth/The Guardian
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El diario británico The Guardian puso el foco sobre el trabajo de la fotógrafa británica llamada Kate Stanworth, quien durante 10 años se dedicó a fotografiar a la murga porteña "La locura de Boedo".

"La carismática capital argentina, Buenos Aires, puede ser más famosa por el tango, el asado y el fútbol que por los festivales coloridos. Sin embargo, la murga -una forma viva y local de danza y percusión callejeras que se lleva a cabo durante la temporada carnavalera, a la que una vez se concibió injustamente como que era solo practicada por desertores escolares y borrachos- ha florecido en los últimos años, proveyendo una fuente de orgullo, felicidad y salvación a las familias predominantemente de clase obrera que le dedican su vida", escribió Stanworth en el diario británico.

"Uno de los aproximadamente 100 grupos oficiales de la capital, La Locura de Boedo, me invitó a recorrer la ciudad con ellos hace 10 años mientras trabajaba en una asignatura para un diario. He estado siguiendo su fortuna a través de la temporada carnavalera desde entonces, viajando con la compañía en ómnibus escolares viejos, para desfilar en barrios lejanos a través de la ciudad - eventos no pretenciosos en los que las esquinas de las calles se convierten en escenarios con tribunas."

El resultado es muy bello:

La murga, momentos antes de salir a actuar. /Foto:Kate Stanworth/The Guardian

Karina, murguera. /Foto:Kate Stanworth

El living de Monica y Juanjo. Murga en plena preparación. /Foto: Kate Stanworth

La Locura de Boedo en acción. /Foto: Kate Stanworth/The Guardian

 
 
 
 

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La cocina de Mónica en una noche de carnaval. /Foto: Kate Stanworth

Adrián conoció a su pareja, Makiú, gracias a la murga. Su hijo de 7 meses, Aucán, ya tiene un traje para carnaval. /Foto: Kate Stanworth/The Guardian

Kalen, de 3 años, es hija de Maikú y Adrián. Yendo a participar de una presentación. /Foto:Kate Stanworth/The Guardian

 
 
 
 

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Luz y Valeria. /Foto: Kate Stanworth

Dormitorio. /Foto: Kate StanworthUrsula. /Foto: Kate StanworthKarina and Valen. /Foto: Kate Stanworth

Eze and Kristian. /Foto: Kate Stanworth

Gabriel, bailarín y percusionista en la murga. /Foto: Kate Stanqorth/The Guardian

Matías, percusionista de la murga. /Foto:Kate Stanworth/The Guardian

Florencia, bailarina de la murga. /Foto: Kate Stanworth/The Guardian

Dani, bailarina de la murga. /Foto: Kate Stanworth/The Guardian

En la murga nacen amores, sueños y esperanzas. /Foto: Kate Stanworth/The Guardian

Juanjo, director de La locura de Boedo. /Foto:Kate Stanworth/The Guardian

Niños jugando frente a la casa del director de la murga, antes del desfile de Carnaval. /Foto:Kate Stanworth/The Guardian