Leído

MÁS DÉBILES Y PLANOS

Genética: cómo el sedentarismo afectó nuestros pies (y por qué nos lesionamos cada vez más)

Dom, 19/05/2019 - 8:14pm
Enviado en:
0 comentarios
Por Urgente24

Un informe de la BBC explica por qué el ser humano es cada vez más propenso a lesionarse cuando realiza actividad física y un científico llamado Vybarr Cregan-Reid descubrió que esto tiene que ver con el cambio genético de la forma de nuestros pies por culpa de la Revolución Industrial.

Contenido

En tan solo 250 años los cuerpos humanos cambiaron más que en 2 millones de años, sobre todo, la forma de nuestros pies. Esto lo descubrió el científico de la universidad de Kent, Vybarr Cregan-Reid y lo explicó a la BBC, quien escribió dos libros relacionados a la evolución genética del ser humano en relación a los pies, que desde la Revolución Industrial son cada vez más planos y débiles. Al ser el sostén del cuerpo esto implica que el resto del cuerpo también se volvió más frágil y es más propenso a lesiones. 

Cregan-Reid establece la hipótesis de que no es que los que hacen más actividad física se lesionan por realizar más actividad, sino que las lesiones son provocadas porque no hacemos la suficiente. 

run

"Hace decenas de miles de años la gente usaba (los pies) mucho más que ahora así que no es un problema de sobreuso. Quizás el problema es que no los estamos usando lo suficiente como para acostumbrarlos a mucho uso", explicó.

Con esto se refiere a que el problema no está en correr, sino en lo que hacemos cuando no estamos corriendo. 

La Revolución Industrial dio paso al comienzo de una vida muy sedentaria donde las personas pasan la mayor parte del tiempo sentadas ya sea estudiando, viajando en transportes, trabajando en una oficina o leyendo. En las personas que no se dedican a la actividad física como trabajo diario es común el sedentarismo que ha provocado este cambio drástico en la forma de los pies de los humanos en los últimos años. 

revol

Los pies, por ende, se volvieron: más grandes, más planos y más débiles. Y su fragilidad no solo afecta a los pies sino al resto del cuerpo, ya que estos son su sostén. 

Otras características de la vida moderna empeoraron aún más el panorama. Por ejemplo, las superficies duras y planas que solemos caminar a diario. O el calzado de suela plana que solemos utilizar para recorrer esos suelos duros.

Estos no permiten que los cerca de cien músculos y tendones que tenemos en cada pie se muevan como solían hacerlo cuando la vida era menos cómoda, los trabajos requerían movimiento y las personas se movilizaban a pie.

El resultado es que la musculatura se debilitó, haciendo que nuestros pies sean más frágiles. También se perdió la capa protectora de callos que solían tener nuestros antepasados que pasaban mucho tiempo descalzos.

Otro problema, resaltan los científicos, fue la implementación de zapatillas en la vida diaria. Al parecer las zapatillas, aunque son muy cómodas, aumentan la posibilidad de generar el pie plano que trae muchísimos problemas de salud en las caderas, en las piernas y en el equilibrio. 

Crag-Reid entonces aconseja para esto modificar algunos hábitos simples: Caminar descalzos lo más posible. Un estudio realizado en India denotó que los niños que caminaban descalzos por los campos tenían muchísima menor incidencia de pie plano que otros lugares y, aunque sería muy peligroso caminar por la calle descalzos, nada impide que podamos caminar descalzos por nuestras casas y así fortalecer las plantas de los pies de los problemas de la vida diaria post- revolución industrial.