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MATE 20 X

Pese a Trump, Huawei presentó su 1er. móvil 5G

Lun, 29/07/2019 - 10:40am
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Por Urgente24

Han pasado más de 5 meses desde la presentación oficial del Mate X en el Mobile World Congress 2019, y sigue la controversia acerca de los teléfonos móviles de la firma Huawei. Más allá de la urgencia de algunos analistas, hay una explicación: el fenomenal bloqueo que intentó imponer a Huawei el presidente estadounidense Donald Trump. Huawei anunció que está trabajando “en optimizar y perfeccionar el Mate X” para cumplir con los requisitos de calidad de la empresa. Conoce que la presentación de cualquier producto quedará en medio de la batahola provocada por Trump. La novedad consiste en que Huawei lanzó en la ciudad de Shenzhen su 1er. teléfono móvil 5G para uso comercial.

Huawei devino en un símbolo de la decisión china de dar batalla en la guerra comercial de Donald Trump.
Contenido

El 26/07 Huawei empezó a recibir pedidos para suministrar el smartphone Mate 20 X a un precio de lista de US$ 898. 

El inicio oficial de la comercialización en el mercado será el 16/08/2019. 

He Gang, jefe de una división en Huawei, comunicó que es el 1er. teléfono chino que usa la licencia de redes 5G.

Alimentado por el conjunto de chips Balong 5000  y Kirin980, el Mate 20 X también es el único celular de modo dual en el mundo, es decir, puede usar simultáneamente 2 tipos de redes 5G:

** non-standalone (no autónoma), y
** standalone (independiente)  

La llamada 'arquitectura' non-standalone es la versión temprana de la versión independiente. Esta red no funciona de forma independiente sino que utiliza y mejora las características de las redes 4G LTE. Este modelo tiene como objetivo mejorar la calidad de internet móvil y aumentar el volumen y la seguridad de transmisión de datos. Todo esto será posible gracias al uso de frecuencias de ondas milimétricas.

A su vez  la versión standalone de 5G opera sin intervención de las redes 4G y a la vez con frecuencias de ondas milimétricas utiliza las frecuencias bajas y medianas para facilitar la mayor cobertura y conexión a velocidades de varios gigabits.

Mate 20 X no es la única novedad que la empresa china, que en su mercado doméstico apuesta por la gama Nova que en otros mercados se llama Lite. Acaba de presentar el Huawei Nova 5i Pro, un móvil de gama media con cuádruple cámara y agujero en pantalla.

Huawei, que busca iniciar el negocio relacionado con la producción de televisores, lanzará en el mercado sus pantallas inteligentes equipadas con el sistema operativo Hongmeng OS.

Estas pantallas podrán conectar múltiples dispositivos de distintas marcas y convertirse en el centro de control para los sistemas inteligentes de casa, declaró uno de los ejecutivos de Huawei, Yu Chengdong.

En tanto, Huawei inició la difusión de su modelo de móvil plegable (Samsung relanzará su Galaxy Fold en septiembre). El marketing elegido fue que una periodista china fotografiara al CEO de Huawei, Richard Yu, con su Mate X.

Richard Yu y el Mate X en la foto autorizada a Li Wei.
Richard Yu y el Mate X en la foto autorizada a Li Wei.

Lo que no está claro es si Huawei ha implementado alguna mejora en la pantalla flexible de su futuro modelo, que es la parte más frágil de este tipo de dispositivos (y en el Mate X está siempre expuesta). 

Mientras esperaban un vuelo a Shenzhen, Richard Yu dijo a la periodista Li Wei que el plegable aún no estaba listo. Según The Wall Street Journal, se espera para septiembre a US$2.600.

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Preparativos

En tanto, Javier Espinosa reportó para el diario El Mundo, de Madrid (España) desde Shenzhen (China), acerca de las consecuencias en el país asiático de la guerra comercial declarada por Donald Trump:

"(...) "La guerra comercial con EEUU ha acelerado este proceso. La última vez que le vendí una obra a un estadounidense fue en 2018", reconoce Li Qi Sheng, un artista de 33 años -ocho de ellos instalado en Dafen-, que no esconde su predilección por la cultura estadounidenses y muestra retratos de Michael Jackson o la actriz Cameron Diaz.

El significativo giro que ha registrado la producción de Dafen es el mismo que pretende aplicar Beijing a su economía, en transición desde un entorno basado principalmente en la exportación a otro fundado en el consumo interno en medio de un conflicto comercial con EEUU, que amenaza con poner en cuestión la expansión económica de la nación asiática.

El pasado mes de mayo el presidente Xi Jinping aludió a la "larga marcha" de las fuerzas comunistas de Mao Zedong para aleccionar a su población sobre los riesgos que presenta este nuevo periodo donde el crecimiento del PIB chino se ha ralentizado a niveles anteriores a 1992.

Durante una reciente conferencia en la Universidad de Renmin de Pekín, Wang Xiaosong, un economista de esta institución, admitió que el rifirrafe comercial puede costar a su país hasta un 1,3% del crecimiento del PIB.

La rivalidad bilateral está acelerando el "divorcio" tecnológico, financiero y hasta empresarial de las dos naciones desarmando el andamiaje ideológico de los expertos que vaticinaron el triunfo de un mundo global entrelazado.

El pasado mes de junio las importaciones chinas de EEUU bajaron un 31,4% y las exportaciones a ese país declinaron un 7,8%. Al mismo tiempo, los datos oficiales de las aduanas chinas ponían de relieve una reducción general de las exportaciones chinas, que bajaron un 1,3%.

Unos guarismos que concuerdan con el declive de la significación que mantuvo durante décadas el sector exportador en el desarrollo nacional, que ha pasado de representar el 35% del PIB en 2006 a un 18% en 2018.

En definitiva, la disputa bilateral está provocando una transmutación histórica del sistema comercial que rigió el orbe durante décadas y que tuvo a China como principal fuente de abastecimiento de suministros, una realidad que también ha comenzado a resquebrajarse ante la transferencia progresiva de factorías hacia destinos del sudeste Asiático donde la mano de obra es ahora más barata.

Esta tendencia que se está sintiendo de forma acentuada en la llamada área de la Gran Bahía y en especial en metrópolis de esta región adyacente a Hong Kong, como Shenzhen, Dongguang, Huizhou o Foshan, que se establecieron en la pasada década de los 80 y se ganaron el apodo de los "talleres del mundo".

Durante 27 años, la fábrica de Samsung en Huizhou -a menos de dos horas de Shenzhen- fue uno de los símbolos del atractivo que suponía un territorio con una nutrida mano de obra a bajo coste. Por ello, la firma Samsung colocó aquí su principal factoría en China.

Un complejo construido en 1992 que llegó a emplear 9.000 personas y fabricar el 17% de los teléfonos que vendía la compañía surcoreana. Sin embargo, en junio el enorme recinto anunció un plan de bajas voluntarias previo al posible cierre de la factoría que afectó a 700 personas. Samsung ya clausuró otra de sus plantas en Tianjin el pasado mes de diciembre y antes lo había hecho en Shenzhen.

"Es una cuestión de costes. Aquí un salario medio oscila entre 4.000 y 6.000 yuanes (entre 530 y 800 euros). En Vietnam o India no superan los 1.000 yuanes", argumenta Chen Xiu Quang un empleado de la fábrica surcoreana de Huizhou.

"Además, la mayoría de la producción estaba dirigida a EEUU y los propietarios tienen miedo de que la guerra comercial les afecte", añade.

Los dueños de las decenas de pequeños negocios situados en los alrededores de la fábrica de Huizhou no esconden su preocupación ante la hipotética desaparición de una de las principales fuentes de ingreso locales.

Lo mismo ocurre con todo el conglomerado de empresas dedicadas a abastecer la logística requerida por marcas como Samsung.

En Huizhou, por ejemplo, la empresa Bern Optical, que produce coberturas para los teléfonos surcoreanos o los de Apple, ha reducido su fuerza laboral en más de 8.000 empleados desde finales del año pasado, según informó el diario South China Morning Post.

"Si la factoría se marcha al menos 100 factorías de suministros tendrán que cerrar. No pueden sobrevivir sin Samsung", opinó Li Kaiming, un experto en el entramado industrial chino del Instituto de Observación Contemporánea.

La problemática que encara Huizhou dista mucho de ser algo inédito. La firma de análisis Nikkei aseguró hace días que en sólo un año de guerra comercial más de 50 compañías de renombre global como Apple, Nintendo, Toshiba o GoPro han anunciado o están estudiando la posibilidad de trasladar toda o parte de la producción que generan sus factorías en China a otros países.

"La guerra comercial ha acelerado el declive de las exportaciones y las compañías están buscando lugares donde los costes de producción sean menores fuera de China", reconoció Peng Peng, vicepresidente del think tank, Guangdong South.

La tendencia no se circunscribe sólo a marcas extranjeras instaladas en china sino a las propias compañías locales. Goldman Sach estima que decenas de compañías chinas están recolocando su producción a países como Vietnam o India. (...)"