Cóctel explosivo: Macri caliente, laburo escaso y gente insatisfecha

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A 8 MESES DE LAS PRESIDENCIALES

Cóctel explosivo: Macri caliente, laburo escaso y gente insatisfecha

Dom, 24/03/2019 - 9:41am
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El presidente Mauricio Macri aborda el 4to año de gestión y no del mejor modo. Ni para él, que expresó su calentura ante el gabinete en el CCK, tras haberle blandido en alto a la oposición el puño cerrado, amenazante, durante la apertura de la Asamblea Legislativa. Ni mucho menos para la ciudadanía, que aunque no coma puntos del producto bruto ni estadísticas, se siente cada vez menos feliz. Lo evidencia en la protesta callejera y lo refleja el índice que elabora la Sustainable Development Solutions Network de la ONU. Argentina se desmoronó 18 casilleros desde el puesto 29 que ocupaba hace un año entre los 156 países compulsados. Sería prácticamente la consecuencia natural de padecer una desocupación que llega a casi 2 millones de personas. Nada más que el año pasado se perdieron alrededor de 160 mil puestos de trabajo, la mayor parte de calidad. A cada vez más cantidad de habitantes de este suelo no les alcanza el sueldo para llegar a fin de mes, y al igual que miembros de la familia tienen que deambular en busca de trabajo. En el subibaja social, el contrapeso de la declinación del empleo es el crecimiento de la pobreza. Otro indicio de la decadencia lo dieron los relevamientos globales de calidad de vida de la consultora Mercer, donde Montevideo aparece por encima de Buenos Aires, que flota en el puesto 91. E inclusive, según The Economist, la ciudad capital ha sido una de las más abaratadas en bienes y servicios con la devaluación. Pero lamentablemente a las remuneraciones les ha ido mucho peor. Sin embargo, la crisis laboral se está haciendo sentir más fuerte en el conurbano, uno de los epicentros en los que se habrá de dirimir la elección en ciernes : la tasa de desocupación supera en 2 puntos a la nacional.

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El mismo presidente Mauricio Macri, que había cerrado el discurso ante la Asamblea Legislativa con el puño apretado y un rictus de bronca, es el que una semana y media después, en el CCK, ante su propia tropa, gritó estar "caliente" y los instó a "remar sin llorarla".

El mandatario había mirado severamente hacia los palcos en el Congreso, desde donde la oposición le gritaban de todo: “Señores... señores… señores”, repetía mientras intentaba interrumpir a los más exaltados, para exclamar: "Los gritos y los insultos no hablan de mí, hablan de ustedes, señores, yo estoy acá por el voto de la gente".  

Hasta el ministro de la Producción, Dante Sica, se sacó ante recientes auditorios, siguiendo la línea de su antecesor, Francisco Cabrera, cuando los tratara de llorones.

A los bodegueros les tiró que "estamos bailando en la cubierta del Titanic" y a empresarios que trataron su discurso de piripipí los acusó de asociarse con los sindicatos para después pedirle prebendas al Estado.

Puertas afuera, se respira una atmósfera densa, que un indicador elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella que midió la confianza del consumidor en marzo reflejó con una declinación del 3,5% respecto de febrero y de -20,6% en relación al año anterior.

Tampoco seguramente estarían en su mejor estado de ánimo los 6,2 millones de trabajadores, entre los desocupados, subocupados, precarizados y los que procuran mejorar su situación laboral, que “presionan” sobre el planchado mercado de trabajo: hay dando vueltas 1,2 millón más que hace un año, según se desprende del último reporte del INdEC. 

El balance que traza el colega Daniel Sticco, en Infobae, es contundente: de 44,8 millones de habitantes que tiene la Argentina, 20,53 millones (casi 46%) constituyen la oferta laboral activa

Al cierre estadístico de 2018 se encontraban con algún trabajo unos 18,82 millones, o sea, 42% de la población, mientras 1,7 millón (3,8%) constituyen la legión de los desempleados, 400 mil más en 1 año.

También hay más asalariados sin aportar para las jubilaciones (o sea en negro). Serían en total unos 4,6 millones, sin contar el cuentapropismo, 95 mil más en un año, informalidad que ya abarca el 35,3%.

La conclusión es obvia: crece la precarización y se destruyen puestos de calidad.

La sensación de que empieza a faltar el trabajo embarga a la población entera. no es paranoia ni mucho menos. Principalmente comprende a las mujeres y los jóvenes. 

Aparecen en las encuestas como los más discriminados, a contramano de las encendidas adhesiones que inspira la cruzada por la igualdad de género: el 21,4% de las féminas de hasta 29 años está desempleado, contra 15,4% en el caso de los varones jóvenes, según el INdEC.

Macri heredó una base estadística discutible (5,9%), ya que se interna en un pasado inmediato de intervenciones al instituto oficial, que en 4 años saltó al 9,1%.

Chequeado se remonta 36 años atrás para verificar con qué tasa se encontró cada Presidente en lo que va de la reanudación de la democracia: 

** Raúl Alfonsín, en 1983, con un 3,9%; 
** Carlos Menem, en 1989, con un 8,1%; 
** Fernando De la Rúa, en 1999, con 13,8%; 
** Eduardo Duhalde, en 2002, con 18,3%; 
** Néstor Kirchner, en 2003, con 15,6%;
** Cristina Fernández de Kirchner, en 2007, con 8,1%.

Es muy fuerte el actual contraste del desempleo entre Ciudad y conurbano bonaerense: del lado porteño 7,7% y de la provincia, 11,4%.

Industria y comercio, kaput

Una de las explicaciones la brindaría el propio instituto de estadísticas oficiales cuando informa que las principales patronales, de la industria manufacturera y el comercio, el año pasado mostraron significativos retrocesos: 11,9% y 13,5%, respectivamente.

Fue consecuencia directa de la estrepitosa caída del consumo privado, que promedió -2,4% anual, pero que trae una vertiginosa inercia descendente, del -9,5% interanual en el último trimestre, que traslada la pendiente al arranque de 2019.

En lo que va de la gestión Cambiemos, la actividad fabril está dando 8,6% debajo del nivel que tenía en diciembre de 2015. 

Si se toma la performance del PIB completo, el -2,5% de 2018 borró casi toda la mejora que se había registrado en 2017. 

Pero como en 2016 había habido una retracción del 1,8%, el neto arroja un achicamiento del tamaño de la economía al cabo de 3 años, que al cumplirse el mandato agregará -2 puntos más. 

El Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO) resalta el desplome de Maquinaria y Equipo (41,67%), Otros Equipos de Transporte (-38%) y Otros Equipos (-35%), o sea todos sectores vinculados a la inversión productiva, que el año pasado se contrajo 5,8%.

Salta a la vista que, en consecuencia, el argentino no se siente para nada feliz con esta realidad que tanto enoja explícitamente desde al Presidente hasta a varios de sus ministros, y ni qué hablar a la mayor parte de los aliados de Cambiemos.  

La insatisfacción en cuanto a la prosperidad económica, la expectativa de vida, el Estado del Bienestar y la libertad individual ha quedado plasmada en la estrepitosa caída registrada en los índices de felicidad que elabora la Sustainable Development Solutions Network de la ONU, donde del puesto 29 entre 156 países que ocupaba hace un año retrocedió 18 casilleros, hasta el número 47.

Mal de muchos, consuelo de tontos, a Venezuela le fue peor en los últimos 10 años, yendo a parara a la posición 108.

No se trata de la única percepción negativa que se ve de afuera. En el Ranking Global de Calidad de Vida de las ciudades que realiza la consultora global de RRHH Mercer, Buenos Aires sigue en el puesto 91°, por detrás de Montevideo  (78°), pero aún por encima de San Juan de Puerto Rico (92°), Santiago de Chile (93°), Panamá (97°), Brasilia (107°), San José de Costa Rica (108°), Monterrey (113°), Ciudad de México (129°) y por supuesto Caracas, de Venezuela (202°), cuya crisis la hizo descender 9 lugares en calidad de vida y al puesto 222 en seguridad, en el que la Capital Federal se halla 136°. 

Los factores económicos y políticos impactan significativamente en la calidad de vida y, para 2019, las tensiones comerciales, las expectativas de crecimiento y estabilidad seguirán dominando el clima económico global. 

Mucho ha tenido que ver en el relegamiento de Ciudad de Buenos Aires que sea una de las 10 urbes cuyo costo del alquiler, transporte, educación, alimentos y bebidas, ropa, artículos para el hogar, de cuidado personal y las actividades recreativas es el más económico medido en dólares, según un ranking construido por la Unidad de Inteligencia de The Economist, que lo atribuye al "impacto de la depreciación de la moneda" en los países ranqueados.

El semanario británico sitúa a la ciudad capital del país entre las que peor parada quedaron en términos de la política de ingresos tras las devaluaciones que se propagaron a partir de que USA de Donald Trump le apretó las clavijas monetarias al dólar. 

De este modo, Caracas (Venezuela) es la ciudad más devaluada, seguida por Damasco (Siria), Taskent (Uzbekistán), Almatý (Kazajistán) y Bangalore (India).