Máximo Kirchner reapareció este lunes en una entrevista radial luego de un encuentro que tuvo el viernes con intendentes del conurbano bonaerense en el partido de Hurlingham, municipio que comanda Juan Zabaleta, quien se había animado a impulsar la candidatura de Florencio Randazzo en 2017 pero al que abandonó a muy poco de las elecciones generales para volver al redil K.
EL ESCENARIO ELECTORAL
Macri-Vidal-Stanley: La línea de puntos que envalentona a los K
De acuerdo a la columna de Exequiel Rudman que publicó este mismo lunes el diario Ámbito Financiero, en esa misma semana -el día miércoles- hubo un meeting en otro distrito -Ituzaingó-en el que quedó pactado que el hijo de Néstor y Cristina Kirchner, hoy diputado por Santa Cruz, encabezará la nómina de candidatos a la diputación por el principal distrito electoral: la provincia de Buenos Aires. Máximo no requiere de los 2 años de domicilio previos allí ya que nació en La Plata y, por lo tanto, lo asiste el derecho a presentarse.
Pero las conversaciones no terminaron en ese punto ya que también quedó definido que un intendente del conurbano será quien intente quitarle la gobernación a Cambiemos. Según la columna de Rudman, podría ser la matancera Verónica Magario -una 'enemiga íntima' de María Eugenia Vidal- o el lomense y dialoguista Martín Insaurralde quien se ponga el sayo de candidato el próximo año. La gobernación es un anhelo de ambos. Insaurralde ya había manifestado sus dudas dado que la estrella de Vidal parecía no eclipsarse nunca, sino todo lo contrario. Algo similar dicen que le ocurre a Gustavo Menéndez, de Merlo y presidente del PJ bonaerense.
Menéndez no estuvo en el convite de Hurlingham ni el de Ituzaingó. Sí estuvieron en este último, en cambio, Insaurralde, Magario, Gabriel Katopodis (San Martín); Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), Ariel Sujarchuk (Escobar) y Santiago Maggioti (Navarro), Mariano Cascallares (Almirante Brown), y Julio Pereyra (exintendente y hombre fuerte de Florencio Varela), Julio Zamora (Tigre y aliado de Sergio Massa), Walter Festa (Moreno) y Fernando Gray (Esteban Echeverría), quien reemplazará a Menéndez en la presidente del PJ provincial en diciembre.
Uno de los datos reveladores de la nota de Rudman es que esta estrategia parte de una presunción: Mauricio Macri, debilitado por la crisis económica, no buscará su reelección el año que viene y será Vidal quien deba ponerse en su lugar y procurar la continuidad de Cambiemos en un 2do mandato consecutivo. Con la gobernadora y su imagen positiva (a pesar de un retroceso, sigue siendo la política mejor valorada) fuera de la provincia, el kirchnerismo ve una oportunidad de recuperar el territorio para el peronismo.
La especulación no es antojadisa. Evaporada la expectativa de revalidar títulos en 1ra vuelta, en el macrismo aspiran como mejor escenario un balotaje contra Cristina Fernández en el que causas como la de los cuadernos funcionen como mejor proselitismo oficialista que la propia gestión. Este año la inflación se devorará el poder adquisitivo de los asalariados y la caída del PBI rondará el 3%. Poco mejoraría el año que viene en el que un ajuste fiscal caerá con mucha fuerza para alcanzar la meta del "déficit 0". Los aumentos tarifarios serían más crudos que los de este año haciendo lo suyo sobre los ingresos de los ciudadanos que deberán votar en agosto -si se mantienen las PASO- y en octubre. El malhumor social será palpable.
En ese contexto, no se espera más que un mayor deterioro de la imagen de Macri y la posibilidad de que no sea un candidato competitivo ante la exPresidente ni -mucho menos- ante un eventual candidato del peronismo unificado. Hay que decir que este último escenario es poco probable por la grieta entre el PJ K y el no K, referenciado en varios gobernadores.
Las especulaciones sobre el rol que adoptará finalmente Vidal en 2019 también se sustentan en la crisis de la cúpula del PRO, que la incluye al igual que a Horacio Rodríguez Larreta, sucesor de Macri en el gobierno porteño. En el fragor de la corrida cambiaria de agosto, con las versiones sobre salidas y entradas en el Gabinete, trascendió el enojo de Vidal y Larreta porque Macri se aferró a Marcos Peña y no lo eyectó de la jefatura de Gabinete como pretendían ellos. En esa fiebre, alguno vio un clima de ruptura con el jefe político, al que no abandonarán pero por el que tampoco se inmolarán. Dicen.
Otro dato es el crecimiento de Carolina Stanley dentro del universo oficialista. La llamaron "superministro" luego de que su cartera - Desarrollo Social- absorbiera la de Salud, que quedó reducida a una secretaría de Estado. Stanley es una figura clave en la provincia porque debe negociar la contención de las organizaciones sociales, muy movilizadas -en sentido simbólico, pero más que nada literal- a partir de la crisis económica. Algunos análisis incluyen la construcción de Stanley como candidateable en la provincia de Buenos Aires ante una salida de emergencia de Vidal para competir por la Casa Rosada. Ambas comparten perfiles y se ocuparon de los temas sociales del macrismo. Además, no es un dato menor -sino todo lo contrario- que el esposo de Stanley es Federico Salvai, jefe de Gabinete y mano derecha de Vidal en la gobernación.
En este marco, toman mayor relevancia las palabras de Salvai en una entrevista que reprodujo Urgente24 y en la que afirmó sin dudas que Macri buscará su reelección, pero dejó bajo un velo misterioso que Vidal pudiera ir en el mismo sentido.
En aquel reportaje con la revista La Tecla, Salvai había mostrado su convencimiento de que "Macri necesita otro periodo", pero "lo que suceda en Provincia y la Ciudad es una discusión secundaria" que se definirá "el año que viene". Y para agrandar el interrogante, agregó que Vidal seguramente aportará al armado oficialista y "si no lo hace como Gobernadora lo hará desde otro lugar".
Tal vez la apuesta de Salvai por la reelección de Macri fue sólo pour la galerie y las cartas ya estén echadas de cara a la pelea por la sucesión.










